Shizuokaしずおか
13 yokai arraigados en Shizuoka (región de Chūbu). Explora las leyendas de esta tierra.

神格 Oyamatsumi
oyamatsumi
El Monarca Absoluto del Monte, el Mar y la Guerra
神霊・神格大山祇神社 (現·愛媛県今治市大三島町宮浦、 伊予国一宮·日本総鎮守) / 三嶋大社 (現·静岡県三島市大宮町、 伊豆国一宮·名神大社) / 全国 400 社余の三島神社·大山祇神社 (愛媛 111·静岡 36·福島 35·福岡 24 等)El fiscal de la Inmortalidad y la Fecha de Caducidad. El célebre relato mítico donde Oyamatsumi regala a sus herederas —Iwanaga-hime (el rigor granítico de la perpetuidad) y Konohanasakuya-hime (la fragilidad embriagadora del cerezo)— al Nieto Celestial no es un frívolo folletín nupcial, sino una bofetada filosófica que sella a fuego el acta de defunción del género humano. Cuando el engreído Ninigi acaparó a la belleza y despachó con desdén a la primogénita afeada, Oyamatsumi le arrojó un maleficio disfrazado de augurio letal: "Puesto que has desechado a la roca, la estirpe imperial, diseñada para ser imperecedera, se marchitará ahora con la fugacidad de las flores". Es el retrato crudo de una deidad investida de un patriarcado quirúrgico y prehistórico, que adiestra a la humanidad sobre el terror y la fascinación del entorno natural y le recuerda sin tapujos que todos estamos de alquiler en este mundo. Un Leviatán geológico inmune al antropomorfismo. En el panteón de los archipiélagos, a Oyamatsumi le repele enfundarse la piel humana (descarten al entrañable anciano canoso). La psique colectiva lo venera como un mastodonte de pura orografía, una selva inexpugnable, o un escollo insular que orienta la brújula en alta mar. Este tamaño desproporcionado es la lente pura de la Madre Tierra, un ente que aplasta los códigos civiles y la moral de bolsillo. Ni siquiera bajo la amalgama de la era del Honji Suijaku (cuando la burocracia monacal casaba a kami con budas), lograron atarlo en corto; la gente del pueblo raso siempre lo alabó como un reactor desbocado de plasma natural puro y duro. El patrón sindical de los Mineros, los Herreros y las Destilerías. Y la polivalencia de la cumbre no tiene freno. Los buscadores de vetas y los artesanos del hierro, que exhumaban el mineral de las faldas de la montaña, le tributaban plegarias y le pagaban la cuota como deidad gremial. Para redondear el currículum, acapara el negociado de los alambiques y toneles bajo la marca blanca de "Sakatoke-no-kami". Semejante usurpación etílica se justifica en el recuerdo inmemorial de macerar frutos silvestres con manantiales de altura, amén de la impepinable presencia de barriles de sake en cualquier francachela litúrgica. En resumidas cuentas, Oyamatsumi es el comodín telúrico transversal (Ubusunagami) que asoma el morro en cualquier frontera en la que el ingenio humano extrae un filete de la biosfera para procurarse el pan de cada día.

神格 Konohanasakuyahime
konohana-sakuyahime
Diosa del Fuji y de la Flor de Cerezo
神霊・神格富士山本宮浅間大社 (現·静岡県富士宮市宮町、 全国浅間神社総本宮、 大同元年 806 年坂上田村麻呂創建) / 北口本宮冨士浅間神社 (現·山梨県富士吉田市) / 富士山頂奥宮 (現·静岡県富士宮市富士山頂) / 桜井大神宮 (現·三重県等の浅間神社系)El sumun de la estética preñada de combustión letal. Konohanasakuyahime prohíbe terminantemente ser rebajada a la categoría de "Diosa frágil y ornamental". El órdago de adentrarse en una pira funeraria en fase de contracciones para callarle la boca a su receloso marido destapa un orgullo tiranicida y unas pulsiones emocionales que corren a la misma temperatura que la cámara magmática del Fuji. Su hermosura no es apacible; es una estética de altísimo voltaje y ruleta rusa, que solo despliega sus alas en las cornisas de la muerte, exactamente igual que unos cerezos en flor trepando por el cono de un volcán a punto de reventar. Aduanera oficial de la sala de partos (La Frontera a la Ultratumba). En la prehistoria japonesa, dar a luz no era una celebración; era un deporte de riesgo extremo infectado de la toxicidad de la muerte (un tabú chamánico de hemorragias y fiebre). El expediente en el que la diosa pare a los príncipes (como Umisachihiko) envuelta en llamas es la radiografía del instinto de supervivencia en su estado más primitivo: derrotar el abrazo de la muerte (el fuego) para vomitar vida. Por ello, las madres que se jugaban el pellejo en paritorios medievales se aferraron a ella con una pleitesía fanática, coronándola como la "Deidad antidisturbios del parto seguro y la pediatría". El club de fans del Fuji y el rescate civil. Al amparo del *boom* del "Fuji-ko" en la era Edo, la adoración a Konohanasakuyahime (Asama Okami) mutó en un macro-sindicato religioso que garantizaba desde no despeñarse en la subida hasta el billete VIP al paraíso tras estirar la pata. Que una figura femenina acabara regentando un monte que paradójicamente colgaba el cartel de "Prohibido el paso a las mujeres" (Nyonin Kinsei) es un cortocircuito maravilloso que disecciona la esquizofrenia de la historia religiosa nipona: la cordillera del machismo ascético más integrista acabó travestida en una cumbre de maternalismo que amparaba a la plebe (mujeres incluidas).

伝説 Jorōgumo (Araña cortesana)
jo-RO-o-gu-mo
Versión fiel al folclore: Jorōgumo
動物変化Varias regiones de Japón (destacan Izu y Sendai)Jorōgumo basada en los modelos típicos de la era Edo. Una gran araña que, con los años, se vuelve yōkai y adopta la forma de una joven o de una madre con su hijo para aprovechar las grietas del corazón humano. Actúa en zonas liminares como cascadas, pozas, aleros de aldeas montañosas y casas abandonadas, donde tiende múltiples hilos para inmovilizar, y nubla el juicio con sueño o ilusión. Sekien la representó con crías que escupen fuego, fijando motivos de conducta en grupo y huida a las partes altas de la casa como el entretecho. En ciertas regiones recibe culto apotropaico contra desgracias acuáticas, con estelas y santuarios. Suele ser rechazada por ingenio humano, como cortar el hilo y atarlo a un tocón o descubrir su verdadera forma, pero también hay tabúes mortales si se rompe el silencio, e historias de amantes que se consumen, reflejando el temor al límite y el peligro del encanto. Esta versión evita adornos creativos y resume rasgos dentro del abanico del folclore existente.

名妖 Tengu de hojas (Konoha Tengu)
ko-no-ha TEN-gu
Konoha Tengu (iconografía tradicional)
山野の怪Varias regiones de Japón (sierras y montes de Suruga, Tōtōmi, Suō, etc.)Representación basada en ensayos y relatos de la era Edo. Considerado inferior al tipo yamabushi de nariz prominente y encargado de menesteres menores, se describe con forma aviar o como ave con rostro humano. Hay testimonios de bandadas que por la noche pescan en el río Ōi de Suruga, referencias que en el mundo tengu se le llama lobo blanco y que lobos ancianos ascienden a esta condición, y relatos de Iwakuni donde se disfraza de monaguillo para jugar con un cazador. Sus rasgos fluctúan según región y fuentes. Por lo general no causa grandes daños a personas o ganado, sino que se relaciona mediante transformaciones y engaños. Los grabados ukiyo‑e lo muestran reposando en los árboles, no siempre feroz. Su naturaleza se vincula a los lindes de la montaña, es sensible a la intrusión humana y se retira con facilidad.

名妖 Hihí
ji-JÍ (hihí)
Hihi (Relato Tradicional)
Cambiaformas AnimalesVarias regiones montañosas de JapónRepresentación del hihi basada en imágenes y registros folklóricos del periodo Edo. Habita en montañas y se dice que un mono envejecido se transforma, adquiriendo gran tamaño y fuerza. Ríe a carcajadas ante la gente, y sus largos labios, al curvarse hacia atrás, le cubren los ojos y dejan una apertura. Se cuentan raptos de mujeres, combates con leñadores y relatos de arremolinar vientos y arrojar personas. Bestiarios como el Wakan Sansai Zue describen pelaje negro, gran talla y rumores de habla humana, pero su localidad concreta y realidad material son inciertas. Se difunde la idea de que su nombre proviene de la risa, y a veces se confunde con yama-warawa o deidades simiescas, aunque a menudo se distingue como un monstruo montés de forma de mono.

稀少 Aobōzu
a-o-BÓ-u-zu
Aobōzu de iconografía tradicional y relatos regionales
総称・汎称Varias regiones de Japón (Wakayama, Fukushima, Gifu, Hiroshima, Shizuoka, Nagano, Okayama, Yamaguchi, Kagawa, etc.)Figura del Aobōzu basada en rollos ilustrados de Edo y materiales de campo regionales. Su aspecto es el de un monje azulado o un monje de un solo ojo, y su naturaleza se narra como una transformación animal, una manifestación de un dios de la montaña o una anomalía de origen incierto. Cumple funciones folklóricas de amonestar a los niños para que no salgan, protagoniza relatos de apariciones en montes, campos y casas vacías, y sostiene advertencias y tabúes orales. No tiene nombre propio ni origen fijo, y sus condiciones de aparición y conducta varían por región. El dibujo de Sekien carece de explicación, por lo que se han citado en paralelo el “Monje de un ojo” y la alegoría del novicio inexperto, sin que ninguna sea concluyente. Conforme a la tradición oral premoderna, conviven varios nombres concretos como “monje azul”, “gran monje” y “pequeño monje”.

珍しい Atakemaru
a-ta-ke-MA-ru
Atakemaru (Relatos de tsukumogami)
Espíritus DomésticosSe dice que proviene de la provincia de Izu (Itō)Imagen folclórica del Atakemaru, célebre nave del shōgun, que tras su desmantelamiento y reutilización conservó un resto de numen. El esplendor del casco y la reverencia popular se vincularon a la idea de que los objetos adquieren alma, y advirtieron que tratar sus maderas con descuido atraía lo insólito. Sus manifestaciones son indirectas, como ruidos, revelaciones en sueños o posesión de moradores, con variantes según el lugar y el narrador. Al entremezclarse la historia naval y la tradición, funciona como relato simbólico y aleccionador.

珍しい Nami-kozō (Monje de las Olas)
NA-mi ko-ZÓ
Conforme a la tradición: Mensajero de olas de Enshū-nada
水の怪Provincia de Tōtōmi (oeste de la actual prefectura de Shizuoka)Imagen tradicional ligada a las costas y estuarios de la antigua provincia de Tōtōmi. Se le asocia a dos líneas: una que lo hace derivar de un muñeco de paja arrojado por Gyōki, y otra en la que avisa con el rumor de las olas a campesinos aquejados por la sequía. Se lo describe como un niño pequeño o una diminuta figura humana, sin rasgos fijos. Su papel es anunciar el tiempo: por la dirección y la fuerza del bramido marino indica la llegada de lluvia o viento, lo que permitía a pescadores y agricultores decidir a tiempo. Converge con nociones de agua y muñecos, relatos de kappa y narraciones bajo el nombre de umibōzu, pero siempre dentro del marco que interpreta el rugido del mar como saber popular. Más que objeto de culto, es la personificación reverente de un signo natural; las ofrendas y ritos varían por región. Las fuentes dependen de materiales locales y la tradición oral, quedando detalles imprecisos.

珍しい Posesión de caballo
U-ma-tsu-ki
Basado en relatos tradicionales
霊・亡霊Varias regiones de Japón (Mikawa, Tōtōmi, Awa, Musashi, entre otras)Término general para las posesiones causadas por el rencor del espíritu de un caballo, registradas en relatos y ensayos del Japón temprano moderno. Subyacen advertencias sobre el precepto de no matar y la ética de cría; abusos, muerte por sobreexplotación y desecho indigno suelen ser el detonante. Los síntomas incluyen relinchos, movimientos involuntarios de las extremidades, ansia de agua sucia, autolesiones por mordedura, testimonios de visiones como caballo y la verbalización del rencor contra el agresor. El agente puede ser el espíritu de un caballo individual o una retribución general del reino animal. Los remedios mencionan oraciones esotéricas, ofrendas póstumas, acondicionar tumbas y ofrendas, con eficacia variable. Se documenta en Mikawa, Tōtōmi, Awa, Musashi y Harima, y afecta a carreteros, samuráis y campesinos. Aunque hay relatos fantásticos, en conjunto funcionó como lección sobre memoriales animales y ética.

珍しい Muku Mukabaki
MU-ku MU-ka-BA-ki
Versión Tradicional
住居・器物Período Edo (Japón)Edición que ordena la iconografía de Muku-Gyōtō basada en fuentes pictóricas del período Edo. El gyōtō es una prenda de piel que se enrolla desde la cintura hasta las piernas para abrigo y protección de cortes en atuendo de caza; se ubica en la tradición de los tsukumogami que adquieren espiritualidad por el uso prolongado o la separación de su dueño. En las imágenes de Sekien, las piernas parecen caminar por sí solas, y el epígrafe evoca el gyōtō de Kawazu Saburō del Cuento de los Soga. No obstante, es una sugerencia literaria del pintor, sin desarrollo documentado como relato de rencor individual. En desfiles nocturnos y emaki de tsukumogami de la era temprana moderna se ven figuras con gyōtō, destacando visualmente su rareza. Su conducta se entiende como aparecer de noche y asustar, sin daños ni beneficios concretos transmitidos. Carece de tradiciones locales firmes y la mayoría de ejemplos pertenecen a ámbitos pictóricos urbanos. Se interpreta como arquetipo de la idea de objetos que, con la edad, albergan espíritu.

珍しい Piedra del Llanto Nocturno
yo-na-ki-Í-shi
Tradición de Sayo no Nakayama
山野の怪Varias regiones de Japón (destaca Sayo no Nakayama, Shizuoka)Tipo representativo transmitido en Sayo no Nakayama del Tōkaidō. El espíritu de una mujer embarazada, asesinada cruelmente durante un viaje, se posó en una piedra y, pensando en su hijo, lloraba cada noche. Se cuenta que la gente realizó ofrendas y memoriales, y con el tiempo el espíritu se calmó. En el folclore se vincula al culto junto al camino, la devoción a la protección de los niños y la erección de estelas, mostrando la antigua idea de que los espíritus habitan en las piedras.

珍しい Taiba (Viento asesino de caballos)
TAI-ba
Taiba (Registro tradicional)
Espíritus del Clima y CalamidadesHonshū (varias regiones) y Shikoku, JapónTaiba se registra como una aparición que irrumpe de forma súbita acompañada de viento y polvareda. Se manifiesta entre abril y julio, con mayor frecuencia de mayo a junio, y se recomendaba cautela en días de sol y nubes alternados. Según la región varían los relatos sobre pelaje y sexo de las víctimas: en Mino atacaría caballos blancos, en Enshū castaños y bayos, y se decía que las ancianas y las yeguas quedaban a salvo. Testimonios hablan de crines erizándose mechón por mechón, un resplandor rojizo y el cese del viento cuando el animal cae. El “Giba” de Owari y Mino sería su personificación: una niña que desciende, enreda al caballo desde el aire, desaparece con una sonrisa y el animal muere tras girar varias veces a la derecha. Entre remedios populares: cubrir el cuello con tela, usar cinchas anti-tábanos y cascabeles, y en una crisis sangrar un poco la oreja, pinchar el centro del coxis, o blandir una espada al frente recitando el Mantra de la Luz. Templos y santuarios promovieron oraciones contra males equinos y amuletos del dios caballar como resguardo contra Taiba.