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Jorōgumo(じょろうぐも)

AdGuías prácticas de Japón · 2jp.cc(En inglés)

Descripción básica

Jorōgumo es un yōkai configurado por la convergencia de varios elementos: el nombre de una araña real, relatos de la época moderna sobre arañas que se transforman en mujeres, la iconografía creada por Toriyama Sekien y diversas leyendas locales de pozas habitadas por arañas. No alude a una única mujer hermosa afincada junto a una cascada concreta, sino que su apariencia y su comportamiento varían según la época y la fuente documental. El término escrito con los caracteres 絡新婦 no fue acuñado para significar literalmente «novia que enreda a los humanos». La enciclopedia ilustrada Wakan sansai zue asigna a los caracteres 絡新婦 la lectura chorōkumo y apunta que vulgarmente se la llama jorōgumo. Se trata de una grafía donde convergen una denominación de araña procedente de textos chinos sobre materia médica y el vocablo japonés tradicional jorōgumo.

Los relatos en los que una araña se presenta con figura femenina se documentan ya antes de la obra de Sekien. En la recopilación Tonoigusa, publicada en 1677 (Enpō 5), un samurái sospecha de una mujer joven que sostiene a un niño y la hiere con su espada; al día siguiente, descubre en el espacio sobre el cielorraso a una jorōgumo herida por la hoja y numerosos restos humanos. En Taihei hyaku monogatari, publicada en 1732 (Kyōhō 17), Sonroku, vecino de Takata en Sakushū, acude invitado por una anciana a una mansión ilusoria donde una doncella le exige matrimonio; al huir, regresa al corredor exterior de su propia casa y advierte la presencia de una pequeña jorōgumo y una gran cantidad de telas bajo el alero. Sonroku no es devorado, pues el centro del relato reside en el sueño y la ilusión.

En su obra Gazu hyakki yagyō, editada por primera vez en 1776 (An'ei 5), Toriyama Sekien tituló «Jorōgumo» a una estampa donde superpuso visualmente patas de araña a un cuerpo de mujer con larga cabellera y vestiduras, rodeada por numerosas arañas pequeñas. De las arañas pequeñas parten trazos que asemejan hilos, humo o llamas, pero la estampa carece de textos explicativos y no representa una escena de seducción masculina mediante la música de un laúd biwa. Las pesquisas bibliográficas de la Biblioteca Nacional de la Dieta tampoco han hallado ningún texto clásico que coincida con exactitud con la trama de una hermosa mujer que cautiva a los hombres tocando el biwa para luego devorarlos.

La figura de la Jorōgumo vinculada a las masas de agua procede de un estrato legendario independiente. A lo largo de Japón se hallan relatos de «pozas de arañas» (kumobuchi) en los que una araña engancha un hilo al pie de una persona; cuando esta pasa el hilo a un árbol, este resulta arrastrado hacia el fondo del agua. En las cataratas de Jōren confluyeron este patrón del hilo enganchado y un relato de tabú en el que una hermosa mujer devuelve al leñador el hacha caída a la poza y el hombre que quebranta el secreto de su encuentro pierde la vida, dando lugar a la leyenda que ha llegado hasta nuestros días. Al respetar los contrastes entre las distintas fuentes originales, Jorōgumo deja de ser una simple figura seductora y se revela como un yōkai complejo: un reflejo del descuido ante una araña pequeña, los confines entre el sueño y la realidad, los peligros que entraña el relieve acuático y la manera en que los nombres y las estampas van aglutinando diversas tradiciones.

Folclore y leyendas

La historia de Jorōgumo se remonta a la denominación de un arácnido antes que al surgimiento de un relato sobre el origen del yōkai. Las fuentes botánicas y de historia natural citadas en la enciclopedia Kojiruien recogen pasajes en chino clásico donde se aplica la grafía 絡新婦 a una araña provista de manchas rojas; a su vez, el compendio Wakan sansai zue asigna a estos caracteres la lectura chorōkumo y precisa que en el habla popular se la conoce como jorōgumo (女郎蜘蛛). Por consiguiente, no resulta adecuado traducir los tres caracteres de 絡新婦 de manera literal como si describiesen la índole del yōkai. Existen también hipótesis etimológicas que asocian el vocablo a las meretrices (jorō) para explicar su papel de seductora de hombres, o bien a las damas de alto rango (jōrō) para justificar su transformación en una mujer hermosa; no obstante, la documentación de la época no permite decantarse por ninguna de las dos explicaciones.

Uno de los testimonios documentales primarios más antiguos es el relato «De cómo conviene reflexionar incluso en situaciones imprevistas», que abre el segundo volumen de Tonoigusa, obra de Ogita Ansei. En plena noche, ante un joven samurái que se hallaba en un paraje aislado, se presenta una mujer de unos diecinueve o veinte años con un niño en brazos y le asegura al pequeño que aquel hombre es su padre. El samurái desconfía de la repentina aparición de la madre y el niño, reflexiona sobre la posibilidad de que se trate de una criatura ilusoria y arremete con su espada. La mujer huye hacia el espacio sobre el cielorraso; al inspeccionar el lugar a la mañana siguiente, se halla muerta una gran jorōgumo con la herida causada por el arma, junto a restos de personas a las que había devorado. Lo sustancial de esta narración no reside en una mujer de gran hermosura que enamora a los hombres, sino en la serenidad y agudeza del samurái, que no pierde la capacidad de juicio ante lo imprevisto. En este escenario no hay cascadas ni pozas, y tampoco interviene ningún biwa.

Algo más de medio siglo después, la colección Taihei hyaku monogatari aborda a la mujer araña con un tono enteramente distinto. Un día de verano, Sonroku, habitante de Takata en Sakushū, dormitaba en el corredor exterior de su segunda residencia. Invitado por una mujer de unos cincuenta años, acude a una espléndida mansión donde se encuentra con una joven de unos dieciséis o diecisiete años. La muchacha le propone matrimonio; cuando Sonroku la rechaza porque ya está casado, ella le reprocha que anteayer estuvo a punto de matar a su madre y que hoy, en cambio, ha ido a visitarlas. Al huir, la mansión desaparece y Sonroku regresa al corredor exterior de su casa; bajo el alero encuentra entonces una pequeña jorōgumo junto a una cantidad asombrosa de telas, y recuerda que anteayer había espantado a esa araña con su pipa de fumar. En este episodio la araña no mata a Sonroku. La anciana y la joven surgen durante el sueño como una ilusión que traslada a relaciones humanas lo ocurrido con la pequeña araña. El topónimo histórico «Takata de Sakushū» corresponde al actual territorio de Katsuyama, en la ciudad de Maniwa (prefectura de Okayama), si bien el texto no permite situar con exactitud el emplazamiento de la residencia.

La estampa «Jorōgumo» de Toriyama Sekien en Gazu hyakki yagyō no desarrolla un argumento extenso, sino que presenta en una sola imagen la superposición visual de la mujer y la araña. Sobre el cuerpo de una mujer vestida y de larga cabellera se superponen patas de araña, mientras varias arañas pequeñas la rodean por completo. Aunque algunos comentarios posteriores interpretan como llamas las líneas curvas que se desprenden de estas arañas pequeñas, la lámina original no contiene texto explicativo alguno sobre poderes o facultades. Sekien fijó los caracteres chinos empleados para una especie zoológica real en una inquietante estampa femenina que el espectador recordaba de inmediato. Si bien la visión moderna de Jorōgumo le debe mucho a Sekien, su ilustración no aporta detalles sobre la morada de la criatura, su forma de depredación, su temperamento ni sus posibles puntos débiles.

Merece una cautela especial la vinculación con instrumentos musicales. Una investigación realizada a través de la base de datos de consulta de la Biblioteca Nacional de la Dieta rastreó las fuentes de la conocida anécdota en la que una Jorōgumo transformada en hermosa doncella toca el biwa para cautivar a los hombres y devorarlos, pero no halló ningún relato clásico que coincida cabalmente con dicha trama. Ciertamente, existen otros relatos tradicionales con elementos afines, como mujeres araña que tocan el shamisen o encuentros entre arañas y tañedores ciegos de biwa (biwa hōshi). No obstante, enlazar los restos de presas de Tonoigusa, la muchacha de Taihei hyaku monogatari, la anatomía femenina de Sekien y la música de relatos ajenos para forjar una única leyenda ancestral desdibuja los límites reales de cada testimonio.

Los relatos acuáticos sobre el hilo tampoco constituyen la continuación biográfica de la mujer de los cuentos de la época moderna. Al examinar sesenta y seis testimonios locales de leyendas de pozas de arañas en el territorio japonés, el investigador Tateishi identificó un patrón narrativo recurrente: la araña tiende o engancha un hilo al cuerpo de un hombre y, cuando este traslada el hilo a un árbol o tocón cercano, la madera es arrastrada hacia las profundidades del agua. En la poza de Kashikobuchi, en Sendai, se cuenta que una voz surgida de las profundidades exclama «賢い» (kashikoi, «listo» o «sabio»), exclamación que da origen al nombre del paraje. El resumen de una recopilación folclórica de 1929 califica a la criatura simplemente de «araña», sin identificarla de modo expreso con el nombre de Jorōgumo. Por ello, la araña documentada en esos antiguos registros no debe equipararse sin más a la célebre mujer araña que la tradición posterior situó en ese enclave.

En las cataratas de Jōren la tradición presenta una doble composición. A la historia del hilo prendido en la pierna de un hombre que este traslada a un viejo tocón de morera se suma otra en la que una hermosa mujer devuelve a un leñador el hacha caída en la poza, ordenándole guardar silencio sobre el encuentro. El desenlace, en el que el leñador pierde la vida tras vulnerar el secreto, pertenece a una vertiente folclórica independiente centrada en una doncella de las aguas y un tabú impuesto; de la unión de ambos esquemas brotó la figura que asimila a la bella mujer con la Jorōgumo. En la actualidad, las cataratas de Jōren constituyen un geositio del Geoparque de la Península de Izu, originadas a partir de una colada de lava de hace unos 17 000 años y formaciones de disyunción columnar. Más allá del relato fantasmal, observar la realidad física del enclave —su profunda poza, sus laderas abruptas y la fuerza de la corriente— ayuda a comprender cómo opera y se articula la leyenda en el entorno.

En la naturaleza, las hembras de la araña jorōgumo real adquieren un tamaño notable y un aspecto muy vistoso durante el otoño, estación en la que tejen telas tridimensionales. Los estudios de campo del Instituto para el Estudio de la Naturaleza, adscrito al Museo Nacional de Naturaleza y Ciencia, detallan el acusado dimorfismo de tamaño entre hembras y machos, las variaciones estacionales en la coloración del cuerpo y una estructura de telaraña en tres capas con redes auxiliares tanto delante como detrás. Rasgos biológicos como estos pudieron dotar de verosimilitud a la idea de que los hilos de una araña eran capaces de atrapar a seres humanos. Sin embargo, esto no demuestra que la observación directa del arácnido engendrase directamente Tonoigusa o las leyendas de pozas. La complejidad y riqueza de Jorōgumo radica precisamente en que la biología, la literatura, las estampas y los relatos locales comparten hilos afines sin llegar nunca a fundirse en una única manifestación homogénea.

Cartas de Yokai5

Jorōgumo a través de múltiples estilos artísticos

Galería de cartas

Explicación detallada

No una sola biografía,
sino la superposición de mujeres araña

Hoy en día, la Jorōgumo comúnmente conocida no es un yōkai que apareciese con una forma acabada en un único texto clásico. Su larga cabellera, el cuerpo femenino, las patas de araña y el enjambre de arañas pequeñas remiten a la estampa de Toriyama Sekien; la figura materna con su criatura y la gran araña en el espacio sobre el cielorraso proceden de Tonoigusa; la ilusión protagonizada por la anciana y la doncella pertenece a Taihei hyaku monogatari; y el acto de sujetar un hilo a las personas junto al agua proviene de las leyendas de pozas de arañas extendidas por diversas regiones. La convergencia de imágenes nacidas en épocas y escenarios dispares es lo que acabó perfilando la figura unificada de una «mujer araña».

La madre con el niño y el espacio sobre el cielorraso

En Tonoigusa, la Jorōgumo se presenta de noche en una vivienda con la figura de una mujer joven que lleva a un niño en brazos. La mujer insta al pequeño a llamar padre al samurái; sin embargo, este sospecha ante la repentina aparición de madre e hijo, reflexiona con serenidad a pesar de la urgencia y arremete con su espada. La mujer huye hacia el espacio sobre el cielorraso y, al inspeccionar el lugar al día siguiente, se encuentra muerta a una gran araña con la herida de la hoja, acompañada de indicios que demuestran que había devorado personas. La familiaridad de una madre con su criatura, la huida hacia la parte superior del inmueble y los vestigios del daño ya causado a seres humanos conforman el prodigio de este relato. Lejos de tratar sobre seducciones amorosas o absorción de energía vital, la narración muestra a un hombre capaz de descubrir la presencia monstruosa infiltrada en el hogar cotidiano.

El sueño de matrimonio urdido por una araña pequeña

El relato de Sonroku en Taihei hyaku monogatari describe, más que un combate, la oscilación entre el sueño y la realidad. Mientras Sonroku dormita en el corredor exterior, comparecen ante su conciencia una anciana, una suntuosa residencia, una hermosa joven y una propuesta formal de matrimonio. El resentimiento de la doncella, quien le echa en cara haber estado a punto de matar a su madre, se corresponde en el mundo real con el momento en que Sonroku espantó con su pipa a una pequeña araña jorōgumo. Cuando Sonroku huye, la mansión desaparece y tan solo quedan la pequeña araña bajo el alero y una gran abundancia de telas. Aquí la araña no se vale de hilos tenaces de captura, sino de la facultad de trasladar un incidente mínimo para los humanos a una ilusión construida con una residencia, una familia y un matrimonio.

Ilustración de Taihei hyaku monogatari: Sonroku está sentado en el corredor exterior cubierto de telas de araña, con arañas pequeñas dibujadas a su alrededor.
Taihei hyaku monogatari: «De cómo Sonroku fue embaucado por una jorōgumo»
Ilustración para «De cómo Sonroku fue embaucado por una jorōgumo» en Taihei hyaku monogatari. Las telas de araña y las arañas pequeñas rodean a Sonroku en el corredor exterior. Tras desvanecerse la mansión ilusoria y la doncella, lo que queda bajo el alero es una pequeña jorōgumo y una gran abundancia de telas.
Ban Yūsa (texto) y Takagi Kōsuke Sadatake (ilustraciones), Taihei hyaku monogatari, volumen 4, relato 33, «De cómo Sonroku fue embaucado por una jorōgumo» (1732), Biblioteca de la Universidad de Kyushu, imagen 10.

La mujer y la araña superpuestas en una sola estampa de Sekien

La estampa «Jorōgumo» de Toriyama Sekien no narra una historia, sino que muestra simultáneamente a la mujer y a la araña en una sola composición. Alrededor del rostro y los ropajes de la mujer se despliegan múltiples patas de araña, mientras que de las arañas pequeñas parten líneas onduladas que pueden interpretarse como hilos, humo o llamas. En épocas posteriores se llegó a afirmar que las arañas pequeñas escupen fuego; sin embargo, el propio Sekien no incluyó notas explicativas que atribuyesen facultades semejantes. Tampoco queda aclarado si estas arañas pequeñas son sus crías, servidores subordinados o si actúan bajo sus órdenes. Lo que transmite la estampa es la amplitud de unas patas que rebasan los límites corporales de la mujer y la inquietante densidad de las arañas pequeñas congregadas a su alrededor.

Estampa de Jorōgumo por Toriyama Sekien: patas de araña se superponen al cuerpo de una mujer de larga cabellera rodeada por arañas pequeñas.
Toriyama Sekien: «Jorōgumo» en Gazu hyakki yagyō
Toriyama Sekien, «Jorōgumo». Patas de araña se superponen al cuerpo femenino, rodeado a su vez por numerosas arañas pequeñas. Los trazos curvos que parten de ellas se asemejan a hilos, humo o llamas, si bien la estampa carece de anotaciones que expliquen facultades sobrenaturales. La reproducción se centra en la página izquierda del desplegable original, donde figura Jorōgumo.
Toriyama Sekien, Gazu hyakki yagyō, «Jorōgumo» (reimpresión de 1805; primera edición de 1776), Colección Digital de la Biblioteca Nacional de la Dieta, PID 2553975, imagen 19.

El fino hilo salvador junto a las aguas

El motivo del hilo junto al agua se incorpora desde un estrato legendario independiente del de las mujeres araña de la época moderna. En los relatos sobre pozas de arañas, la criatura engancha una y otra vez un hilo al pie o al cuerpo de una persona; cuando esta persona traslada el hilo a un árbol o a un tocón, la madera es arrastrada hacia el agua con gran estruendo, revelando que ha servido de sustituto. Lo que salva al individuo no es una espada ni un conjuro mágico, sino el ingenio para advertir el fino hilo y mudarlo a otro objeto. No se trata de una historia sobre abatir a la araña, sino de una narración donde quien percibe un contacto apenas perceptible logra eludir la fuerza oculta en las profundidades del agua.

Dos leyendas unidas en las cataratas de Jōren

La figura de la hermosa mujer en las cataratas de Jōren no deriva únicamente del relato del hilo enganchado. A esta tradición se suma la anécdota de un leñador que recupera su hacha caída en la poza gracias a una bella doncella surgida junto al agua, a quien promete no revelar jamás el encuentro. Esta segunda parte —compuesta por el hacha, la mujer hermosa, la prohibición de hablar y la muerte de quien quebranta el secreto— pertenece a otra vertiente tradicional vinculada a las doncellas de las aguas. Al confluir en un mismo enclave la fuerza del fondo acuático manifestada en el hilo de araña y la promesa de silencio exigida por la doncella, la Jorōgumo de las cataratas de Jōren cobró su perfil actual. La muerte que sobreviene a quien rompe el pacto no define la naturaleza de Jorōgumo en su conjunto, sino que forma parte del tabú desarrollado específicamente en torno a esta cascada.

Las cataratas de Jōren, en Izu (prefectura de Shizuoka), caen hacia una poza azul rodeada de densa vegetación y paredes rocosas.
Cataratas de Jōren
Cataratas de Jōren, en la ciudad de Izu. En este mismo paraje convergieron la leyenda de la poza de arañas —donde el hilo enganchado en la pierna se traslada a un viejo tocón de morera— y el relato del tabú de confidencia, en el que una hermosa doncella devuelve el hacha caída en la poza.
Σ64, «Joren Falls 02.jpg» (1 de marzo de 2010), Wikimedia Commons.

Kashikobuchi:
del portento a la protección contra los accidentes acuáticos

En la poza de Kashikobuchi, en Sendai, la significación de la araña experimentó una transformación arraigada en el lugar. En un testimonio registrado antiguamente, quien engancha un hilo al pie de un pescador no es una hermosa mujer, sino una «araña» de la poza; cuando el hombre traslada el hilo a un sauce, el árbol es arrastrado hacia el agua y surge desde las profundidades una voz que dice «賢い» (kashikoi, «listo» o «sabio»). Más adelante, los habitantes del actual barrio de Hachiman Gochōme (distrito de Aoba, ciudad de Sendai) consagraron un culto a la araña y erigieron una estela en su honor como deidad protectora frente a los accidentes acuáticos. De este modo, la araña que amenazaba a los hombres desde el fondo del agua pasó a integrarse en un culto concebido para recordar el peligro de la poza y conjurar los percances en el agua. En lugar de celebrar la destrucción del monstruo, la historia de la comunidad refleja una reinterpretación orientada a la protección del territorio.

Una conducta que trasciende la simple seducción

El comportamiento de la araña difiere notablemente según el documento analizado. La mujer de Tonoigusa se aproxima con audacia bajo la apariencia de una madre con su criatura; la doncella de Taihei hyaku monogatari reclama verbalmente una unión conyugal; la figura trazada por Sekien permanece en silencio; y la araña de las leyendas de pozas advierte de su presencia mediante un hilo sutil antes de dejar ver su aspecto. Al superponer estas fuentes no surge la imagen esquemática de una «belleza seductora y pertinaz», sino la semblanza de una observadora que aguarda la reacción del otro y altera los acontecimientos a partir de un contacto mínimo. No se trata de una personalidad definida de forma unívoca en los textos antiguos, sino de una interpretación contemporánea nacida de la encrucijada entre testimonios diversos.

La tela de la jorōgumo viva

En la naturaleza, la hembra de la araña jorōgumo adquiere en otoño un gran tamaño y una coloración vistosa, y elabora una red tridimensional que incorpora redes auxiliares por delante y por detrás. Esta tela formada por múltiples estratos de hilos finos, la marcada diferencia de tamaño entre sexos y los cambios estacionales en los tonos de su cuerpo confieren a la Jorōgumo legendaria un relieve visual muy distinto del de las arañas gigantes con rostro humano. No obstante, la jorōgumo viva no depreda a seres humanos. La araña de la naturaleza y la criatura del relato comparten nombre e hilos, pero pertenecen a órdenes de realidad distintos.

Hembra de araña jorōgumo con abdomen a franjas amarillas y negras y largas patas, posada en su tela bajo un alero.
Hembra de araña jorōgumo fotografiada en Rikugi-en
Hembra de araña jorōgumo fotografiada en los jardines Rikugi-en. Durante el otoño, las hembras adquieren un tamaño notable y una coloración viva, y tejen una red tridimensional provista de telas auxiliares anterior y posterior. La Jorōgumo de los relatos sobrenaturales y la araña de la naturaleza comparten denominación, pero constituyen entidades distintas.
Nesnad, «Jorogumo-rikugien-female-2009.jpg» (28 de octubre de 2009, Rikugi-en), Wikimedia Commons.

Hilos distintos,
fibra a fibra

Jorōgumo no posee una morada, un arma, un punto débil, una inclinación amorosa, una dieta o una edad comunes a la totalidad de las fuentes. La célebre trama en la que una mujer seduce a los hombres con las notas de un biwa para devorarlos a continuación tampoco figura con esa misma disposición ni en Tonoigusa ni en Taihei hyaku monogatari. Una criatura tan pequeña como la araña ha ido adoptando la figura de una madre con su criatura, una ensoñación nupcial, la fuerza del fondo de las aguas y una memorable estampa de cuerpo femenino. Poder distinguir cada uno de esos hilos independientes constituye la clave para comprender la compleja naturaleza de este yōkai.

Perfil del personaje

Esta sección es una creación propia de nuestro sitio para narrar. No es un hecho histórico ni un estudio académico.

Tipo de Yōkai
Yōkai tradicionales
Carácter
Una observadora que aguarda con calma la reacción ajena y altera la situación a partir de un roce mínimo. En ella se superponen perfiles diversos: la madre audaz con su hijo, la joven que expone sus agravios y la mujer araña silenciosa.
Afinidad
Mantiene con facilidad una distancia serena con quienes no pasan por alto las pequeñas incongruencias, evitan aferrarse a una sola explicación y saben apreciar los matices y resonancias de tradiciones divergentes.
Habilidades
Adopta la apariencia de una mujer joven o de una madre con un niño (Tonoigusa)Muestra una ilusión conyugal compuesta por una anciana, una doncella y una mansión (Taihei hyaku monogatari)Engancha repetidamente un hilo fino para intentar arrastrar a alguien hacia el agua (patrón de las pozas de arañas)Se manifiesta en una estampa donde patas de araña se superponen visualmente al cuerpo de una mujer (iconografía de Sekien)Aparece rodeada por numerosas arañas pequeñas (iconografía de Sekien)
Debilidades
No se conserva noticia de una debilidad universal. El discernimiento y la espada del samurái en Tonoigusa, la huida de Sonroku y la retirada de las telas en Taihei hyaku monogatari, y el ingenio para trasladar el hilo a un madero en las leyendas de pozas constituyen, en cada caso, el medio para eludir el peligro.
Hábitat
Difiere según el relato: en Tonoigusa se manifiesta en una vivienda nocturna y en el espacio sobre el cielorraso; en Taihei hyaku monogatari aparece en el corredor exterior y bajo el alero de una casa de Takata en Sakushū, así como en una mansión ilusoria; y en las tradiciones de pozas surge en remansos de ríos o en la base de cataratas.

Fuentes y referencias

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  1. 神宮司庁編『古事類苑』動物部「蟲下」絡新婦項神宮司庁(国際日本文化研究センター古事類苑全文データベース, 明治29年(1896)以降刊) [名称資料・古典集成] Referencia『和漢三才図会』『重修本草綱目啓蒙』などを引き、絡新婦・ちょろうくも・女郎蜘蛛の名称史を確認できる資料。
  2. 荻田安静『宿直草』巻二第一「急なるときも思案あるべき事」荻田安静(京都・西村九郎右衛門刊/富山大学ヘルン文庫所蔵, 延宝5年(1677)) [古典籍・一次資料]巻二第一の該当話で、子を抱く女、天井裏へ逃げる動き、刀傷を負った女郎蜘蛛、人を食った痕跡を確認できる。二尺は蜘蛛全体ではなく爪先の長さを述べる。
  3. 『太平百物語』巻四第三十三「孫六女郎蜘にたぶらかされし事」伴祐佐(作)/高木幸助貞武(画)(河内屋宇兵衛刊/九州大学附属図書館所蔵, 享保17年(1732)) [古典籍・一次資料]9–10コマに、作州高田の孫六、老女と娘の幻、婚姻の申し出、軒下に残る小さな女郎蜘蛛と大量の巣を収める。孫六は食べられず生還する。
  4. 鳥山石燕『画図百鬼夜行』前篇陰之巻「絡新婦」鳥山石燕(国立国会図書館デジタルコレクション, 安永5年(1776)初刊/文化2年(1805)求版本) [古典籍・一次図像]19コマ左頁に、女体へ蜘蛛脚を重ね、多数の小蜘蛛を配した「絡新婦」図がある。能力を説明する詞書や、琵琶を奏でる場面はない。
  5. 妖怪「絡新婦」の伝承に関するレファレンス事例同志社大学今出川図書館(国立国会図書館レファレンス協同データベース, 2009年受付/2011年更新) [図書館レファレンス] Referencia美女に化けた絡新婦が琵琶を聞かせ、男を誘惑して食べるという完全一致の出典を調査し、中核古典から確認できないことを示すレファレンス記録。
  6. 蜘蛛淵伝説の形成―浄蓮の滝を例として―立石展大(『立教女学院短期大学紀要』44、1–14頁, 2012) [民俗学・研究論文] Referencia全国66例の蜘蛛淵伝説を比較し、浄蓮の滝で糸掛け型と鉈・美女・口外禁忌型が結合した形成過程を検討する論文。
  7. 高田硯(県指定郷土伝統的工芸品)岡山県(岡山県公式サイト, 2016年更新) [自治体資料] Referencia作州高田と現在の岡山県真庭市勝山地域との対応を確認するための自治体資料。『太平百物語』の屋敷の一点を示す資料ではない。
  8. 怪異・妖怪伝承データベース「クモ」ID 1230055国際日本文化研究センター(怪異・妖怪伝承データベース/『旅と伝説』2巻8号, 1929年原資料) [民俗伝承データベース] Referencia賢淵で釣り人の足へ蜘蛛が糸を掛け、柳へ移すと木が引き込まれ、水中から「賢い」と声がする話。古い要約は絡新婦の固有名を記さない。
  9. 浄蓮の滝伊豆半島ジオパーク(伊豆半島ジオパーク公式サイト) [公式地理資料] Referencia浄蓮の滝の所在地、約1万7千年前の溶岩流、柱状節理などを説明し、伝承地の地理的実在を確認できる公式資料。
  10. 自然教育園におけるジョロウグモの観察渡邊昭廣(『自然教育園報告』47、国立科学博物館, 2016) [自然史・調査報告] Referencia実在種の季節変化、雌雄差、体色、前後の補助網を持つ三層の網構造を記録した調査報告。妖怪伝承との直接因果を証明する資料ではない。
  11. 『KOREMITE』vol.5 賢淵・蜘蛛碑解説東北学院大学博物館(東北学院大学博物館, 2019) [大学博物館資料] Referencia仙台市青葉区八幡五丁目の賢淵、蜘蛛碑、地域の蜘蛛祭祀、水難除けへの受容を解説する大学博物館資料。

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