Término general para piedras de las que se dice que emiten sollozos o gemidos por la noche. A veces la propia piedra produce el sonido; otras, se cree que un espíritu de un difunto habita en ella y se lamenta. Es célebre la Piedra del Llanto de Sayo no Nakayama en Shizuoka, a menudo vinculada a tragedias de madre e hijo. También existen variantes veneradas como piedras milagrosas que calman el llanto nocturno de los niños, donde se superponen nociones de sacralidad, maldición y apaciguamiento.
Folclore y leyendas
En Sayo no Nakayama (Kakegawa, Shizuoka) se cuenta que el espíritu de una mujer embarazada, fallecida en el camino, se alojó en una piedra y lloraba cada noche añorando a su hijo. En Tochigi y Nagano circulan relatos de piedras que hacen oír voces a medianoche, y en Hyōgo se narra que una piedra trasladada desde un santuario lloró queriendo volver a su sitio. En otra tradición, al rezar a la piedra se aquieta el llanto nocturno de los niños. Desde la antigüedad existen registros de piedras que “hablan” y causan infortunios, reflejo del temor y culto a los espíritus pétreos.
Tipo representativo transmitido en Sayo no Nakayama del Tōkaidō. El espíritu de una mujer embarazada, asesinada cruelmente durante un viaje, se posó en una piedra y, pensando en su hijo, lloraba cada noche. Se cuenta que la gente realizó ofrendas y memoriales, y con el tiempo el espíritu se calmó. En el folclore se vincula al culto junto al camino, la devoción a la protección de los niños y la erección de estelas, mostrando la antigua idea de que los espíritus habitan en las piedras.
Perfil del personaje
Esta sección es una creación propia de nuestro sitio para narrar. No es un hecho histórico ni un estudio académico.
El diagrama a continuación es un gráfico de evaluación diagnóstica para Tradición de Sayo no Nakayama. Cuanto mayor sea el valor de cada elemento, más fuertemente se expresa esa característica.
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