Ryōmen Sukuna
りょうめんすくな
El Sukuna de dos rostros de Hida: crónica y tradición local
Demonios y gigantesHida, prefectura de Gifu (antigua provincia de Hida, deidad demoníaca de dos rostros)
El texto original del Nihon Shoki graba el cuerpo de Sukuna con notable concreción: «un solo cuerpo con dos rostros, cada uno vuelto del otro; sus coronillas unidas, sin nuca; miembros a cada lado; rodillas, pero sin huecos poplíteos ni talones». Un torso, dos rostros espalda contra espalda, sin nuca allí donde se unen las cabezas, y miembros a cada lado: leído al pie de la letra, cuatro manos y cuatro pies, un prodigio de ocho miembros. Sin embargo, la mayoría de las imágenes que sobreviven en lo local se tallan como «dos rostros, cuatro brazos»: dos rostros, cuatro brazos, dos piernas. Que el Shinsen Mino-shi consigne al fundador del Nichiryūbu-ji como un «forastero de dos rostros y cuatro brazos» pertenece a la misma vena, y la discrepancia entre la descripción textual (ocho miembros) y la tradición iconográfica (cuatro brazos, dos piernas) no puede pasarse por alto al leer la imagen de Sukuna.
Fue Enkū quien elevó esa iconografía a la categoría de arte. El Ryōmen Sukuna sedente del Senkō-ji dispone sus dos rostros lado a lado en vez de delante y detrás, uno con ira y el otro con compasión. Esta forma, en la que la salvación asoma en medio de la furia, resuena con la creencia de que Sukuna era una encarnación de Guze o de Senju Kannon.
Su realidad histórica exige cautela. Naniwa no Neko Takefurukuma, señalado como su vencedor, pertenece propiamente a la sección de la emperatriz Jingū, de modo que su inserción en la crónica de Nintoku es en sí anacrónica. Que un relato de encarnación de Kannon se injerte en el reinado de Nintoku —supuestamente anterior a la llegada del budismo— es también una construcción tardía, y goza de autoridad la tesis que ve en todo el relato una fabricación de la fase editorial (Nagafuji Yasushi). Nagafuji lee a Sukuna como la deidad original del monte Kurai, un héroe ocultado por las historias centrales, mientras que Hōga Toshio lo vincula genealógicamente al antepasado de los Hida no Miyatsuko. En cuanto a ese cuerpo deforme, Haga Susumu lo interpreta como el equipo —espinilleras y demás— de los montañeses de Hida, malinterpretado y exagerado.
El nombre también da pie a mil teorías. A partir del sonido «Sukuna», algunas tradiciones defienden un vínculo con Sukunabikona, y Ōbayashi Taryō propuso un marco de mitología comparada que trata a Sukunabikona como el «segundo yo» de Ōkuninushi. El motivo de un dios que se aparece en pares concuerda con la forma de dos rostros de Sukuna. Hay quien superpone además la imagen del extraño Sukuna al hecho de que la Hida antigua fue una singular «tierra del oficio» que enviaba a sus artesanos (los Hida no Takumi) al centro, aunque no exista entre ambos un vínculo documental directo. Lo cierto es que un mismo nombre se ha transmitido en sentidos opuestos por el centro y la provincia, y que esa misma escisión es lo que da forma al ser llamado Ryōmen Sukuna.