Fukushimaふくしま
5 yokai arraigados en Fukushima (región de Tōhoku). Explora las leyendas de esta tierra.

伝説 Kurozuka
kurozuka
La Tragedia de Adachigahara: La Bruja de Kurozuka
鬼・巨怪安達ヶ原 (現·福島県二本松市安達ヶ原 = 旧·陸奥国安達郡) / 観世寺 (現·福島県二本松市安達ヶ原、旅僧·東光坊祐慶開基 727 年頃) / 黒塚 (鬼婆の墓と伝わる塚、観世寺境内)El avatar de la Fosa Séptica del Karma. Kurozuka (Iwate) escupe sobre la etiqueta de vulgar trol chupasangre. El arco narrativo en el que una institutriz refinada de Kioto cruza la línea del asesinato para salvar a su jefa, y tras masacrar por accidente a su propia hija se sumerge en el colapso psiquiátrico total para reciclarse en demonio, es el guion más sórdido del folclore japonés sobre la "sobredosis de instinto maternal", el "vasallaje tóxico" y el "efecto bumerán de la ley kármica". La icónica silueta de la bruja empuñando el machete carnicero no solo supura pavor serie B; es el cuadro clínico de la tristeza infinita de un bípedo manipulado por el *bullying* del destino. La aduana a la Dimensión Desconocida y el síndrome del fisgón. En la mitología de Kurozuka, el tropo de "prohibido abrir la puertita del fondo" es la viga maestra de la trama. El *hall* de la cabaña es el decorado *fake* del "mundo de los vivos", y la trastienda alfombrada de cadáveres es la embajada del infierno. Cuando el monje rompe la pegatina de seguridad, el Matrix salta por los aires y la matriz psicopática de la viejecita queda al desnudo. Es un tributo retro al pánico de los mitos fundacionales nipones (como cuando Izanagi encendió la luz en el purgatorio para ver a su difunta esposa pudriéndose), evidenciando que el cristal que separa al humano de la bestia tiene el grosor de un folio. Inmortalidad mediática en la industria del souvenir y la cultura pop. Exprimida sin cuartel por los dramaturgos del Noh, Kabuki y la ilustración gore de la era Meiji (hola, Yoshitoshi), Kurozuka es canon innegociable en la cultura nipona. A día de hoy sigue dando guerra como franquicia activa: se codea con los superhéroes en la novela *Onmyoji*, ha chupado cámara en los cómics de Osamu Tezuka, y es el pilar de la economía turística de Nihonmatsu (Fukushima) con su complejo vacacional temático. Kurozuka ha roto el techo de cristal de los cuentos asustaviejas para doctorarse como cátedra de filosofía sobre los monstruos que todos llevamos escondidos debajo de la cama.

名妖 Ubume
u-BU-me
Ubuyé (imagen tradicional)
霊・亡霊Varias regiones de Japón (principalmente Tōhoku, Kantō y Kyūshū)Se decía que el apego de una mujer muerta en el posparto tomaba forma en caminos nocturnos, encrucijadas y riberas. En relatos y grabados del periodo temprano moderno, aparece con la parte inferior del cuerpo manchada de sangre, sosteniendo a un bebé y pidiendo a la gente que lo cuide. Algunas versiones revelan que en realidad entregaba una piedra o un jizō, otras conceden fuerza descomunal o riqueza como compensación, y también hay historias de desgracias donde el bebé muerde. Por regiones, en Fukushima el “Obo” se conjura distrayéndola con un trozo de tela, y en Kyūshū la “Ugume” muestra su verdadera forma al amanecer. Intelectuales de Edo la contrastaron con aves nocturnas monstruosas de crónicas chinas y teorizaron que el aliento de las muertes de parto se vuelve yōkai. En leyendas de templos y santuarios, quien la sostiene la salva con nenbutsu o daimoku, vinculándola a la fe en la protección del parto. La Ubuyé ha sido temida y, a la vez, narrada como un espíritu que simboliza el amor por su hijo.

名妖 Fantasma de barco
fu-na-YÚU-rei
Mendicantes del teigo de Dan-no-ura
水の怪Japón en general (zonas costeras e insulares)Una variante de funayūrei surgida de los caídos del clan Heike hundidos en la batalla de Dan-no-ura. En las noches de bruma y en los cambios de marea del mar occidental se acercan al borde de las naves, goteando el agua de sus armaduras, y suplican: “denme un teigo (cazo)”. Tienen el rostro pálido, los ojos enrojecidos por la sal y la voz ronca, pero mantienen el decoro guerrero. Conservan la disciplina de su antiguo campamento, avanzan en formación sobre el mar, un heraldo llama primero y luego multitud de manos se aferran a las tablas. Si reciben un cazo con fondo intacto, sacan agua del mar y la vierten silenciosamente en la embarcación hasta hundirla. Por ello, desde antiguo quienes cruzan estas aguas ofrecen cuencos o cazos con el fondo perforado, atados a la borda. Al tomarlos, el agua no se queda en la nave y su rencor se dispersa con la marea. Si un monje oficia ritos, las sombras de los cascos se disuelven en la bruma y las cotas de malla se confunden con el rumor de las olas. No hunden a cualquiera sin distinción, se acercan como advertencia a quienes ignoran el ritual o desprecian al mar. En el día 16 del Obon, en los equinoccios o en aniversarios de batallas, sus pasos se sienten más próximos, fuegos fatuos se alinean sobre el agua y reflejan antiguas filas de barcos. Ofrendas de ceniza, pastel de arroz, flores e incienso y albóndigas calman su fijación y, si se arrojan a la proa, una ola como manga de shirabyōshi devuelve la nave una sola vez. A veces basta con sostenerles la mirada, no por fuerza de ojos, sino porque al mirar de veras a los muertos se afloja el rencor estancado. Su esencia es la coagulación del rencor, como hollín, que tomó forma en la corriente, y cuando cambia el viento, suena la recitación y se hunden las ofrendas, ese amarre se desata y se dispersa. Así, esta versión de funayūrei no solo infunde temor, también se aplaca con duelo y compasión. Entre sus filas puede haber sombras de infantes, cuyas voces son aún más tenues y no piden “agua”, solo apoyan los dedos en la borda. Si se oye el leve tintinear de campanillas de armadura, endereza el timón, toma en diagonal el paso de Hayatomo y suelta un nembutsu al viento. Los espíritus caídos que vagan por la negrura del mar occidental solo ceden ante el ritual y la piedad.

稀少 Aobōzu
a-o-BÓ-u-zu
Aobōzu de iconografía tradicional y relatos regionales
総称・汎称Varias regiones de Japón (Wakayama, Fukushima, Gifu, Hiroshima, Shizuoka, Nagano, Okayama, Yamaguchi, Kagawa, etc.)Figura del Aobōzu basada en rollos ilustrados de Edo y materiales de campo regionales. Su aspecto es el de un monje azulado o un monje de un solo ojo, y su naturaleza se narra como una transformación animal, una manifestación de un dios de la montaña o una anomalía de origen incierto. Cumple funciones folklóricas de amonestar a los niños para que no salgan, protagoniza relatos de apariciones en montes, campos y casas vacías, y sostiene advertencias y tabúes orales. No tiene nombre propio ni origen fijo, y sus condiciones de aparición y conducta varían por región. El dibujo de Sekien carece de explicación, por lo que se han citado en paralelo el “Monje de un ojo” y la alegoría del novicio inexperto, sin que ninguna sea concluyente. Conforme a la tradición oral premoderna, conviven varios nombres concretos como “monje azul”, “gran monje” y “pequeño monje”.

珍しい Shu no Ban
SHU-no BAN
Edición de fuentes clásicas Shuno-ban (Guardián del cuello)
霊・亡霊Echigo y Aizu, y otras provincias de JapónEl Shuno-ban que aparece en relatos de la era temprano-moderna se describe como un monje de rostro rojo, a veces actuando en complicidad con la Vieja de la Lengua Larga y otras mostrando su faz por sí solo, reapareciendo para perturbar el ánimo de la gente. Su nombre fluctúa entre “Guardián del cuello” y “Plato bermellón”, y suele leerse “Shuno-ban”. En grabados y pinturas de monstruos se lo representa con cara enrojecida, cuernos, boca rasgada o envuelto en fuego, aunque los detalles varían según la fuente. Los encuentros ocurren sobre todo de noche en santuarios, en parajes desolados o chozas ruinosas, y los daños se narran como pérdidas del ánimo que llevan a desmayos, largas dolencias o muerte. Se le atribuyen apariciones en regiones como Aizu y Echigo, pero no es un mito local fijo, sino un tipo difuso de historia de lo insólito.