Narikama
na-ri-GA-ma
Narikama (Hyakki Tsurezure Bukuro-zu)
Basado en la idea de que los utensilios, tras cien años, adquieren espíritu, se representa con la cabeza como un viejo caldero. Permanece en la penumbra nocturna y emite sonidos con leves vibraciones y vapor. Sus tañidos se interpretan como augurios de fortuna o infortunio: calla si se le alborota con ligereza y responde si se le honra con reverencia. Es una expresión que simboliza funciones oraculares y la idea de ofrenda y memorial a los objetos.