Un ente registrado cuya propia anomalía era un viejo árbol de shii que nunca mostraba hojas caídas, temido y venerado como prodigio. Se entendía más como un hálito del lugar o labor de un espíritu arbóreo que como voluntad antropomorfa, y se narraba junto a otros Siete Misterios (como Oiteikobori o la Casa de los Pies Lavados) como un enigma sin causa revelada. Aparece en Mimibukuro y en corografías y colecciones de relatos extraños, sin daño directo atribuido, perteneciendo al tipo que aleja por su desasosiego más que por aterrar. Armoniza con el culto a los árboles y la noción del árbol tutelar en las residencias, y la hipérbole de “no hace falta barrer hojas” acentúa lo prodigioso. La identificación con un árbol real es objeto de teorías, sin confirmación.
Perfil del personaje
Esta sección es una creación propia de nuestro sitio para narrar. No es un hecho histórico ni un estudio académico.
Tipo de Yōkai - Yōkai tradicionales
Rareza - Poco común
Carácter - tácito, percibido como impasible
Afinidad - prefiere la quietud, se dice que detesta el bullicio
Habilidades - prodigio de no caer las hojas en las cuatro estaciones, infunde desasosiego en la residencia y ahuyenta a la gente, reposa como genio de la tierra o del árbol
Debilidades - origen incierto y difícil de verificar, la tradición se pierde fácilmente por tala o traslado
Hábitat - alrededores de Honjo en la provincia de Musashi, jardines de residencias de daimyō
🔮Test de compatibilidad yokai
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