YOKAI.JP

Enciclopedia de Yōkai

Explora los yōkai de Japón por nombre, tipo, lugar y tema

6 Yōkai|14 Categoría|1/1 páginas
Localización en curso - Más contenido en versión japonesa
Ver versión japonesa
Ordenar por: NombreAscendente
天候・災異
  • Gran Bagre (Ōnamazu)

    Gran Bagre (Ōnamazu)

    Épico

    OO-namazu

    Versión Tradicional · Gran Bagre de la Piedra de Sujeción

    天候・災異Ibaraki

    Imagen basada en la idea, predominante desde la era moderna, de que un gran bagre causa los terremotos y que las piedras de sujeción de los santuarios de Kashima y Katori lo mantienen inmovilizado. La visión antigua del dragón-serpiente subterráneo fue reelaborada en la sociedad urbana premoderna como iconografía para interpretar desastres y criticar la coyuntura social; tras el Gran Terremoto de Ansei proliferaron las “estampas del bagre”, cargadas de alegorías de reconstrucción y demandas de alivio. Aquí el gran bagre yace en el fango subterráneo y a veces sacude el cuerpo provocando sismos, pero se aquieta bajo la presión de la piedra. En tradiciones locales se vincula con relatos sobre el origen de rocas, relieves y cursos de ríos, y sirve como indicador del linaje sagrado de templos y tierras. Aparece en documentos de la era temprana moderna, hojas volantes y textos de fundación, sin nombre propio ni genealogía, narrado como la personificación del terremoto. Despojado de adornos ficticios, su núcleo es una concepción yōkai como marco interpretativo de los desastres, no un testimonio de avistamiento.

  • Hiyoribō

    Hiyoribō

    Raro

    HIO-yi-ri-bó (hiyoribō)

    Hiyori-bō según el Zukai de Sekien (Toriyama Sekien)

    Espíritus del Clima y CalamidadesIbaraki

    Interpretación basada en la imagen de Toriyama Sekien en el Konjaku Gazu Zoku Hyakki del yōkai que rige el buen tiempo. Se dice que se avista en zonas montañosas durante cielos despejados y que no aparece en días de lluvia. Los registros de tradición directa son escasos; parece superponer la imaginería de plegarias populares por buen clima (teru teru bōzu, hiyori bōzu) y de ascetas y monjes vinculados al tiempo. La identificación con deidades chinas de la sequía se limita a teorías modernas sin pruebas directas. Por ello su figura se relata como una silueta sencilla de monje, situada como símbolo que porta las ideas de pedir sol y de observar el tiempo.

  • Kataha no Ashi

    Kataha no Ashi

    Poco común

    Kataha no Ashi

    Siete Misterios de Honjo · Relato tradicional

    Fenómenos meteorológicos y calamidadesTokyo

    Como extrañeza urbana del Edo, es un ejemplo clásico de hallar lo numinoso en anomalías de la naturaleza cercana. La deformación llamada “hoja partida” muestra un mecanismo narrativo comunitario que comparte la inquietud sin fijar causa. El prodigio se entiende más como una presencia del lugar que del vegetal en sí, relatado en vínculo con el silencio nocturno y el sonido del agua. Suelen mencionarse ritos apaciguadores como ofrendas, tablillas y ermitas, y, junto a otros Siete Misterios (como el ginkgo que no pierde hojas), destaca por dejar lo insólito sin explicación racional. Aunque hubo adornos posteriores que concretan personajes o sucesos, en las tradiciones antiguas el origen es incierto y prima la descripción del fenómeno.

  • Mujer de la Lluvia

    Mujer de la Lluvia

    Épico

    a-me-ÓN-na

    Edición de tradición compilada (Espíritu femenino que convoca la lluvia)

    天候・災異Nagano

    En las fuentes, la Ama-onna aparece inicialmente en una estampa de Sekien, aunque allí pesa la alegoría basada en un relato de Chu y la figura monstruosa autónoma es tenue. En la tradición oral destacan dos tipos. Uno es la mujer espectral que aparece en noches lluviosas para acechar niños (como la “Ame-onba” de Shinshū), con motivos fragmentarios como acercarse a un niño que llora o cargar un saco. El otro es una entidad que convoca lluvia en sequía, vinculada a rituales de rogativas y oraciones de oficiantes, respetada como símbolo de lluvia benéfica. No se contradicen, sino que reflejan en conjunto la interpretación popular de los beneficios y estragos de la lluvia. Desde la era moderna se fijó también como apodo para individuos “que traen lluvia”, pero es un juicio de carácter y no una imagen de yōkai. Las fuentes varían mucho por región y abundan relatos sin nombres concretos ni referencias claras.

  • Taiba (Viento asesino de caballos)

    Taiba (Viento asesino de caballos)

    Poco común

    TAI-ba

    Taiba (Registro tradicional)

    Espíritus del Clima y CalamidadesHonshū (varias regiones) y Shikoku, Japón

    Taiba se registra como una aparición que irrumpe de forma súbita acompañada de viento y polvareda. Se manifiesta entre abril y julio, con mayor frecuencia de mayo a junio, y se recomendaba cautela en días de sol y nubes alternados. Según la región varían los relatos sobre pelaje y sexo de las víctimas: en Mino atacaría caballos blancos, en Enshū castaños y bayos, y se decía que las ancianas y las yeguas quedaban a salvo. Testimonios hablan de crines erizándose mechón por mechón, un resplandor rojizo y el cese del viento cuando el animal cae. El “Giba” de Owari y Mino sería su personificación: una niña que desciende, enreda al caballo desde el aire, desaparece con una sonrisa y el animal muere tras girar varias veces a la derecha. Entre remedios populares: cubrir el cuello con tela, usar cinchas anti-tábanos y cascabeles, y en una crisis sangrar un poco la oreja, pinchar el centro del coxis, o blandir una espada al frente recitando el Mantra de la Luz. Templos y santuarios promovieron oraciones contra males equinos y amuletos del dios caballar como resguardo contra Taiba.

  • Viento de los Espíritus

    Viento de los Espíritus

    Poco común

    SHO-o-RO-o-KA-ze

    Viento de Espíritus (versión tradicional)

    天候・災異Saga

    El Viento de Espíritus se narra como un aire sin forma que provoca escalofríos súbitos, fiebre y vahídos al contacto. Se enfatiza su temporalidad en la mañana del día 16 de Obon. “Espíritus” alude a ancestros y almas sin vínculo, y se entiende como un viento que transporta el aliento espiritual que cruza el mundo de los vivos en el umbral del retorno y la despedida. En las islas Gotō se evita ese día las tumbas y los caminos funerarios, restringiendo las salidas. En Iki se considera la enfermedad como posesión del viento: del cementerio se llama “viento de muertos”, y del rencor de vivos, “viento de vivos”. Emparentado con cultos al “viento maligno”, su explicación popular se superpone a fatiga estacional y ráfagas, transmitiéndose como afección espiritual. No se le atribuye malicia activa como yōkai, sino una función admonitiva: el infortunio alcanza a quien yerra la fecha y el lugar tabú.

Mostrando 1 - 6 / 6 yōkai