El saru-oni es un yōkai de Noto que se asemeja a un mono y posee un solo cuerno en la frente. Se decía que habitaba una cueva rocosa tras el santuario Iwaido, en la antigua aldea de Yanagida (hoy Noto-chō), desde donde causaba estragos en las aldeas. Según la tradición, el dios tutelar local lo abatió con una flecha; el lugar donde la flecha le dio en el ojo pasó a llamarse Tōme, y la sangre negra que manó formó un arroyo que originó el topónimo Kurokawa. En el santuario Iyahime de Notojima se conserva una reliquia considerada su cuerno.
Folclore y leyendas
El saru-oni perpetraba fechorías en los alrededores de Yanagida, saliendo cada noche desde su guarida en una grieta rocosa. A petición de los aldeanos, el dios tutelar tomó arco y flechas y fue a darle caza; una flecha le atravesó el ojo. El lugar del impacto se llamó Tōme, y la sangre negra del monstruo corrió formando el río Kurokawa. Se dice que el cuerno del abatido saru-oni fue legado al santuario Iyahime en Notojima, y que el santuario Iwaido se consagró para apaciguar su espíritu.
Basado en la imagen del saru-oni propia de la región de Noto. Con cuerpo similar al de un simio y un único cuerno, habitaba grutas rocosas y atemorizaba a ganado y personas. Aparecía amparado por la oscuridad y era temido como un ser que devastaba el límite entre monte y aldea. La comunidad invocaba la protección del ujigami, y relatos de caza con arco se vinculan al origen de topónimos. Tras su abatimiento, el cuerno se consagraba a un santuario y se erigían memoriales, reflejando un binomio de temor y apaciguamiento. El saru-oni se narra como individuo, con escasas descripciones de manadas. Su radio de acción se limita a grutas y al borde del satoyama, y su presencia se recuerda por el hedor animal y la tradición de sangre negra.
Perfil del personaje
Esta sección es una creación propia de nuestro sitio para narrar. No es un hecho histórico ni un estudio académico.
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