La Ohaguro-bettari, adoptando la forma de una novia con una máscara de dientes negros, es un yokai cuyo encuentro empieza siempre con el gesto de ocultar su rostro. La víctima divisa en primer lugar a una bella mujer o, tal vez, a alguien que parece una novia. El kimono, la postura cabizbaja, el rostro tapado. La curiosidad natural del ser humano despierta, con el deseo de confirmar la cara que se oculta bajo ese atuendo solemne. Pero esa curiosidad es, en sí misma, la trampa. Como suele ocurrir con los yokai del "Ehon Hyakumonogatari"[1], el terror de este monstruo no se fundamenta en largas explicaciones, sino en el golpe psicológico entre el instante previo a mirar y el instante posterior a haber visto.
Al levantar la cara, los bellos rasgos que uno esperaba no están. No hay ojos, ni nariz; tan solo una boca. Y dentro de esa boca, el histórico ornamento corporal conocido como ohaguro[2] se presenta tan espeso y oscuro que prácticamente domina el rostro por completo. Originariamente, teñirse los dientes de negro era una costumbre ligada a la belleza, la madurez y el matrimonio, que variaba según la época y la clase social. La Ohaguro-bettari no borra esos significados sociales, sino que los magnifica en exceso. Es ahí donde reside el terror. Los dientes negros no son un "fallo de maquillaje", sino una forma grotesca donde el maquillaje, por sí solo, ha devorado todo el rostro.
La estructura de este yokai es similar a la del Noppera-bo, pero con ciertos matices. El Noppera-bo deja toda la cara en blanco. La Ohaguro-bettari mantiene una boca en medio de esa carencia de rasgos. Quien mira busca los ojos de su interlocutora, pero no hay nada. Busca la procedencia de su voz, pero solo se topa con la boca. El centro de la cara no sirve para descifrar expresiones, sino que avanza hacia ti convertido en una fisura negra. Al humano se le arrebatan, una tras otra, las herramientas para interpretar un rostro, hasta que solo queda, de forma morbosa, la "boca".
También es fundamental su relación con el traje nupcial. La indumentaria de novia es el símbolo de la bendición, la familia, la unión y la aceptación por parte de la sociedad. Sin embargo, al presentarse como un yokai, esta bendición se transforma en una trampa al toparse con ella. El gesto de taparse la cara parece un acto de pudor, pero en verdad es un telón que busca atraer a la presa. Uno la llama, intenta contemplar su rostro y se le acerca. Al finalizar esa cadena de actos, queda al descubierto la enorme boca con dientes negros. Dicho de otro modo, la Ohaguro-bettari no es tan solo un monstruo repugnante, sino un yokai que subvierte las mismísimas nociones de etiqueta y estética.
Los libros de historias de fantasmas de finales del periodo Edo supieron plasmar a la perfección esta subversión sobre el papel. El "Ehon Hyakumonogatari: Momoyanjin Yawa"[3] entrelaza el texto y las ilustraciones para brindar al lector tanto la "imaginación previa a mirar" como la "conmoción tras haber mirado". La mayor virtud de la Ohaguro-bettari recae precisamente en este formato. Con un simple vistazo al dibujo se capta la esencia, pero en el instante en que lo capta, el espectador recuerda de sopetón por qué decidió escudriñar esa cara en primer lugar.
La sonoridad del término "bettari" (pegajoso o espeso) en el nombre de la Ohaguro-bettari también facilita la interpretación de su iconografía. Si los dientes estuvieran pintados de negro y perfectamente alineados, solo se trataría de maquillaje. No obstante, al emplear el adjetivo "bettari", el negro asume una consistencia que se pega a la boca, como si tiñese la cara entera de suciedad. Las historias de fantasmas del periodo Edo evocan este tipo de irregularidades desde el lenguaje más corriente gracias a dichos matices fonéticos. Al añadir al nombre de una práctica habitual una palabra que sugiere exceso, el lector ya comienza a evocar que esa no es una novia normal y corriente.
Dentro de la esfera de las relaciones modernas entre yokai, la Ohaguro-bettari se sitúa a la par del Noppera-bo, el Shirime, la Kejoro y la Hone-onna, como un "monstruo de rostros y ropajes". Las personas emiten juicios al observar la cara de los demás, y comprenden la situación según su vestimenta. Pero este yokai se aprovecha de la ropa para dar falsa seguridad, del rostro para romper las expectativas, y resalta anormalmente tan solo la boca. Su mejor arma no es la fuerza ofensiva, sino la fractura de los esquemas perceptivos. En vista de esto, no es un gran enemigo a batir, sino que se alza como una inolvidable y única imagen de anomalía. La máscara de novia con dientes negros es un sarcasmo mudo y afilado que aflora al voltear la estética del periodo Edo bajo el amparo de la oscuridad.
Por eso, al pintar a este yokai, hacerle una simple cara horrible acabaría diluyendo su esencia. Lo indispensable es que, antes de nada, parezca una persona de gran belleza luciendo un atuendo solemne; después, ha de haber una tensa pausa donde oculta su cara; y, por último, ha de revelarse, en un estallido, que no tiene ojos ni nariz y que sí tiene una descomunal boca llena de dientes negros. La Ohaguro-bettari es un yokai que despierta expectación antes de infundir terror, y solo libera todo su poder en el momento en que traiciona esa expectativa.
Perfil del personaje
Esta sección es una creación propia de nuestro sitio para narrar. No es un hecho histórico ni un estudio académico.
Tipo de Yōkai - Yōkai tradicionales
Categoría - 人妖・半人半妖
Rareza - Raro
Carácter - Mantiene el rostro escondido en silencio a la espera de que su víctima se aproxime. Más que una intención malévola por hacer daño, alberga una crueldad bromista e implacable que saca provecho del deseo humano de "mirar".
Afinidad - Su nivel de afinidad es alto con aquellos capaces de desentrañar la cultura y los tabúes subyacentes en una vestimenta ostentosa. A quienes se fían ciegamente del aspecto exterior y se acercan, les destroza sus ilusiones con una gran sonrisa de dientes negros.
Habilidades - Adormecer las sospechas del objetivo utilizando prendas de noviaOcultar la cara para incitar a la curiosidadMostrar en su lugar un rostro sin ningún rasgo a excepción de una enorme boca de dientes negrosInvertir los símbolos de belleza y etiqueta convirtiéndolos en un preámbulo para el terrorTrampear a voluntad las miradas de los curiososLlevar a cabo una alteración de la pérdida de la cara, propia del linaje Noppera-bo, para erigirse como un monstruo de tipo bucal
Debilidades - Casi todo su poder se concentra en causar sobresalto, por lo que existen muy pocas historias en las que provoque daño físico de manera directa. Si no se despierta en la víctima el deseo de querer ver su cara, la fuerza del yokai disminuye de manera considerable.
Hábitat - El entorno plasmado en los libros de historias de fantasmas de finales del periodo Edo, caminos nocturnos y callejones o zaguanes de residencias que traen a la memoria las ceremonias nupciales. Suele hacer acto de presencia en zonas sombrías donde uno sienta la imperiosa necesidad de acercarse a conversar con una joven de rostro tapado.
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