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お歯黒べったり

おはぐろべったり

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Su alma escucha — háblale y te responderá

Descripción básica

La Ohaguro-bettari es un yokai que adopta la forma de una novia o de una joven, ocultando su rostro. Cuando alguien se le acerca, muestra una cara de una blancura pálida, sin ojos ni nariz, en la que solo destaca una boca enorme llena de dientes teñidos de negro. En su nombre, "ohaguro" hace referencia a la antigua costumbre de teñirse los dientes de negro con una solución a base de hierro, mientras que "bettari" transmite un matiz de énfasis, como si esa negrura estuviera pegada o esparcida espesamente por su boca. Visto en el "Ehon Hyakumonogatari" (Libro ilustrado de las cien historias), la mejor forma de entender a este monstruo es como un yokai visual donde la belleza de un vestido nupcial y la aterradora ausencia de rasgos faciales sufren una inversión instantánea.

El ohaguro en sí no era un simple rasgo sobrenatural, sino una cultura cosmética histórica entrelazada con el matrimonio, la mayoría de edad, el estatus social y el adorno femenino. Libros como el "Estudio del Ohaguro" de Mitsumasa Hara, que trata el teñido de los dientes como objeto de folclore y modificación corporal, nos recuerdan que al leer a este yokai, los dientes negros no solo eran espeluznantes, sino que en su día fueron símbolos de belleza y madurez social. El terror de la Ohaguro-bettari reside en cómo este símbolo se vuelve tan excesivo que borra todas las demás partes del rostro.

Si el Noppera-bo lleva al frente el terror de "no tener rostro", la Ohaguro-bettari enfatiza el terror de "solo tener una boca". Alguien llama a una mujer que esconde su cara, o se acerca pensando que es una novia hermosa. En el momento exacto en que esa expectativa se desvanece, no hay ojos que devuelvan la mirada; solo una boca negra sonríe como si quisiera tragarse al espectador. Los símbolos sociales como la belleza, el matrimonio, la vestimenta formal y la timidez se invierten transformándose en un monstruo sin rostro y con dientes negros. Esa abrupta caída es el núcleo de este yokai.

Además, en lugar de limitar a este yokai a una explicación simplista como "el resentimiento de una mujer soltera", se interpreta de forma mucho más profunda observando cómo los libros de historias de fantasmas de finales del periodo Edo subvirtieron la etiqueta sobre los cosméticos, las bodas y la contemplación del rostro que compartían los lectores de la época. Originalmente, los dientes negros formaban parte de un maquillaje diseñado para resaltar un rostro blanco. Al borrar los ojos y la nariz de ese lienzo para dejar únicamente la boca de dientes negros, la Ohaguro-bettari convierte directamente el símbolo de la belleza en un símbolo de terror.

Folclore y leyendas

Como un yokai que pertenece al linaje del "Ehon Hyakumonogatari", la Ohaguro-bettari no ha sobrevivido a través de largas historias de exterminio, sino por el impacto puro de una única ilustración. Las reediciones de materiales como la edición de Kokusho Kankokai del "Ehon Hyakumonogatari: Momoyanjin Yawa" sirven como punto de partida para analizar qué tipo de "yokai espeluznantes a la vista" ofrecían el texto de Momoyanjin y las ilustraciones de Takehara Shunsen a los lectores de finales del periodo Edo. En el caso de la Ohaguro-bettari, en lugar de contar una larga historia de sutilezas kármicas, es la propia composición (el atuendo, el ocultamiento de la cara, la falta de rostro y los dientes negros) la que crea la narrativa.

En el folclore, su aparición suele estar ligada a una indumentaria femenina que recuerda a una boda. Ella oculta su rostro con la manga o con la mano, mirando hacia abajo, lo que incita a la otra persona a pensar: "Quiero ver su cara". Aquí se encierra la mirada dirigida hacia una novia, el deseo de confirmar los rasgos de una mujer y la curiosidad por fisgonear debajo del vestido formal. La Ohaguro-bettari contraataca en el instante preciso en que esa mirada cruza la línea. Cuando levanta el rostro, no hay ojos ni nariz; solo una boca que se abre de par en par, revelando unos dientes manchados de un negro intenso. Dado que no ataca físicamente, sino que pervierte las expectativas del espectador, es un "yokai de la mirada", en la misma línea que el Noppera-bo o el Shirime.

Si prescindimos del contexto folclórico del teñido de los dientes, este yokai se reduce a ser solo un monstruo con la boca negra. Sin embargo, el tinte de hierro fue en otro tiempo una costumbre profundamente arraigada al matrimonio de una mujer, a su edad y a su arreglo personal, con una historia tan extensa como para ser objeto de una investigación especializada como el "Estudio del Ohaguro". El ohaguro convertido en yokai es la manifestación de una inversión de esos significados sociales. La señal de la belleza se transforma en algo siniestro, la de la madurez en una mutilación facial y la del matrimonio en la trampa de un encuentro.

En los libros ilustrados de historias de fantasmas del periodo Edo, este tipo de yokai funcionan menos como castigos morales y más como recursos para estimular los sentidos visuales del lector. Piel blanca, dientes negros, un rostro oculto y ropas lujosas: el contraste de colores y formas ya es potente por sí solo. Si a esto le sumamos el impulso narrativo de "querer ver la cara de la mujer", el propio lector que pasa la página se convierte en el que intenta asomarse a su rostro. La Ohaguro-bettari hace que el propio acto de mirar el dibujo forme parte del relato de terror.

La razón por la que este yokai se recuerda con facilidad en las enciclopedias modernas y en las obras de ficción es que sus imágenes son potentes aunque su explicación sea breve. Al igual que la falta de rostro del Noppera-bo, el cuerpo dislocado del Shirime, la cara oculta de la Kejoro o la inversión de la belleza y la muerte en la Hone-onna, la Ohaguro-bettari posee una "anomalía cuyo significado se comprende nada más verla". Aunque no es un monstruo de gran escala, como un yokai pequeño y punzante nacido de la cultura visual del periodo Edo, es muy digno de ocupar un puesto en el conjunto de las historias de fantasmas relacionadas con el rostro y la vestimenta.

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Explicación detallada

La Ohaguro-bettari, adoptando la forma de una novia con una máscara de dientes negros, es un yokai cuyo encuentro empieza siempre con el gesto de ocultar su rostro. La víctima divisa en primer lugar a una bella mujer o, tal vez, a alguien que parece una novia. El kimono, la postura cabizbaja, el rostro tapado. La curiosidad natural del ser humano despierta, con el deseo de confirmar la cara que se oculta bajo ese atuendo solemne. Pero esa curiosidad es, en sí misma, la trampa. Como suele ocurrir con los yokai del "Ehon Hyakumonogatari", el terror de este monstruo no se fundamenta en largas explicaciones, sino en el golpe psicológico entre el instante previo a mirar y el instante posterior a haber visto.

Al levantar la cara, los bellos rasgos que uno esperaba no están. No hay ojos, ni nariz; tan solo una boca. Y dentro de esa boca, el histórico ornamento corporal conocido como ohaguro se presenta tan espeso y oscuro que prácticamente domina el rostro por completo. Originariamente, teñirse los dientes de negro era una costumbre ligada a la belleza, la madurez y el matrimonio, que variaba según la época y la clase social. La Ohaguro-bettari no borra esos significados sociales, sino que los magnifica en exceso. Es ahí donde reside el terror. Los dientes negros no son un "fallo de maquillaje", sino una forma grotesca donde el maquillaje, por sí solo, ha devorado todo el rostro.

La estructura de este yokai es similar a la del Noppera-bo, pero con ciertos matices. El Noppera-bo deja toda la cara en blanco. La Ohaguro-bettari mantiene una boca en medio de esa carencia de rasgos. Quien mira busca los ojos de su interlocutora, pero no hay nada. Busca la procedencia de su voz, pero solo se topa con la boca. El centro de la cara no sirve para descifrar expresiones, sino que avanza hacia ti convertido en una fisura negra. Al humano se le arrebatan, una tras otra, las herramientas para interpretar un rostro, hasta que solo queda, de forma morbosa, la "boca".

También es fundamental su relación con el traje nupcial. La indumentaria de novia es el símbolo de la bendición, la familia, la unión y la aceptación por parte de la sociedad. Sin embargo, al presentarse como un yokai, esta bendición se transforma en una trampa al toparse con ella. El gesto de taparse la cara parece un acto de pudor, pero en verdad es un telón que busca atraer a la presa. Uno la llama, intenta contemplar su rostro y se le acerca. Al finalizar esa cadena de actos, queda al descubierto la enorme boca con dientes negros. Dicho de otro modo, la Ohaguro-bettari no es tan solo un monstruo repugnante, sino un yokai que subvierte las mismísimas nociones de etiqueta y estética.

Los libros de historias de fantasmas de finales del periodo Edo supieron plasmar a la perfección esta subversión sobre el papel. El "Ehon Hyakumonogatari: Momoyanjin Yawa" entrelaza el texto y las ilustraciones para brindar al lector tanto la "imaginación previa a mirar" como la "conmoción tras haber mirado". La mayor virtud de la Ohaguro-bettari recae precisamente en este formato. Con un simple vistazo al dibujo se capta la esencia, pero en el instante en que lo capta, el espectador recuerda de sopetón por qué decidió escudriñar esa cara en primer lugar.

La sonoridad del término "bettari" (pegajoso o espeso) en el nombre de la Ohaguro-bettari también facilita la interpretación de su iconografía. Si los dientes estuvieran pintados de negro y perfectamente alineados, solo se trataría de maquillaje. No obstante, al emplear el adjetivo "bettari", el negro asume una consistencia que se pega a la boca, como si tiñese la cara entera de suciedad. Las historias de fantasmas del periodo Edo evocan este tipo de irregularidades desde el lenguaje más corriente gracias a dichos matices fonéticos. Al añadir al nombre de una práctica habitual una palabra que sugiere exceso, el lector ya comienza a evocar que esa no es una novia normal y corriente.

Dentro de la esfera de las relaciones modernas entre yokai, la Ohaguro-bettari se sitúa a la par del Noppera-bo, el Shirime, la Kejoro y la Hone-onna, como un "monstruo de rostros y ropajes". Las personas emiten juicios al observar la cara de los demás, y comprenden la situación según su vestimenta. Pero este yokai se aprovecha de la ropa para dar falsa seguridad, del rostro para romper las expectativas, y resalta anormalmente tan solo la boca. Su mejor arma no es la fuerza ofensiva, sino la fractura de los esquemas perceptivos. En vista de esto, no es un gran enemigo a batir, sino que se alza como una inolvidable y única imagen de anomalía. La máscara de novia con dientes negros es un sarcasmo mudo y afilado que aflora al voltear la estética del periodo Edo bajo el amparo de la oscuridad.

Por eso, al pintar a este yokai, hacerle una simple cara horrible acabaría diluyendo su esencia. Lo indispensable es que, antes de nada, parezca una persona de gran belleza luciendo un atuendo solemne; después, ha de haber una tensa pausa donde oculta su cara; y, por último, ha de revelarse, en un estallido, que no tiene ojos ni nariz y que sí tiene una descomunal boca llena de dientes negros. La Ohaguro-bettari es un yokai que despierta expectación antes de infundir terror, y solo libera todo su poder en el momento en que traiciona esa expectativa.

Perfil del personaje

Esta sección es una creación propia de nuestro sitio para narrar. No es un hecho histórico ni un estudio académico.

Tipo de Yōkai
Yōkai tradicionales
Rareza
Raro
Carácter
Mantiene el rostro escondido en silencio a la espera de que su víctima se aproxime. Más que una intención malévola por hacer daño, alberga una crueldad bromista e implacable que saca provecho del deseo humano de "mirar".
Afinidad
Su nivel de afinidad es alto con aquellos capaces de desentrañar la cultura y los tabúes subyacentes en una vestimenta ostentosa. A quienes se fían ciegamente del aspecto exterior y se acercan, les destroza sus ilusiones con una gran sonrisa de dientes negros.
Habilidades
Adormecer las sospechas del objetivo utilizando prendas de noviaOcultar la cara para incitar a la curiosidadMostrar en su lugar un rostro sin ningún rasgo a excepción de una enorme boca de dientes negrosInvertir los símbolos de belleza y etiqueta convirtiéndolos en un preámbulo para el terrorTrampear a voluntad las miradas de los curiososLlevar a cabo una alteración de la pérdida de la cara, propia del linaje Noppera-bo, para erigirse como un monstruo de tipo bucal
Debilidades
Casi todo su poder se concentra en causar sobresalto, por lo que existen muy pocas historias en las que provoque daño físico de manera directa. Si no se despierta en la víctima el deseo de querer ver su cara, la fuerza del yokai disminuye de manera considerable.
Hábitat
El entorno plasmado en los libros de historias de fantasmas de finales del periodo Edo, caminos nocturnos y callejones o zaguanes de residencias que traen a la memoria las ceremonias nupciales. Suele hacer acto de presencia en zonas sombrías donde uno sienta la imperiosa necesidad de acercarse a conversar con una joven de rostro tapado.

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Fuentes y referencias

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  1. 絵本百物語 5巻桃山人 作・竹原春泉 画(天保12年刊, 1841) [古典文献] Referencia白蔵主を収める江戸後期怪談画集『絵本百物語』の国立国会図書館書誌。桃山人作、竹原春泉画、天保12年刊、別題『桃山人夜話』。
  2. お歯黒の研究原三正 著(人間の科学社/国立国会図書館サーチ, 1981) [民俗研究書] Referencia鉄漿・お歯黒を民俗学・身体装飾の観点から扱う研究書。お歯黒べったりの化粧文化背景を説明する参照に用いた。
  3. 絵本百物語 : 桃山人夜話竹原春泉 [画]ほか(国書刊行会, 1997) [研究書・注釈] Referencia国書刊行会版『絵本百物語 : 桃山人夜話』の書誌。近代刊行版・注釈参照用。

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