Ubagami
うばがみ
Ubagami, la vieja diosa que salva a las mujeres de Tateyama
Ubagami no es un simple yōkai, sino una entidad divina que encarna la estructura misma de Tateyama, esa montaña sagrada donde coexisten el infierno y la Tierra Pura. En el Mandala de Tateyama, Ubagami aparece representada junto a motivos del inframundo, como el lecho del río Sai, el río Sanzu y el Infierno del Estanque de Sangre. Posee un doble rostro: el de Datsueba, que juzga a los muertos, y el de salvadora, que guía a las mujeres hacia la Tierra Pura. Desde la Edad Media, se había extendido la creencia vinculada al Sutra del Cuenco de Sangre (Ketsubonkyō), que afirmaba que las mujeres caerían inevitablemente en el Infierno del Estanque de Sangre debido a la impureza de la sangre del parto. En medio de este profundo terror, Ubagami actuaba como la única salvadora para las mujeres creyentes. Se dice que la alineación de las sesenta y seis estatuas en el Ubadō de Ashikuraji está relacionada con la antigua «Peregrinación de las Sesenta y Seis Provincias» (Rokujūrokubu), en la que se dedicaba un ejemplar del Sutra del Loto a cada una de las sesenta y seis provincias históricas de Japón. Durante el Nunobashi Kanjō-e, la experiencia de la mujer que cruza el puente con los ojos vendados y reza en la oscuridad no es otra cosa que una muerte y un renacimiento rituales: dejar morir su yo terrenal para volver a nacer frente a Ubagami. La tradición que la identifica como la esposa del rey Enma crea una dinámica complementaria: mientras el marido actúa como el rey del inframundo que juzga a los muertos, su esposa, Ubagami, ejerce de madre compasiva que salva a las mujeres. Esta configuración confiere un equilibrio yin-yang a la cosmología del inframundo de Tateyama.