YOKAI.JP

Ryokufūsōりょくふうそう

1 yokai arraigados en Ryokufūsō. Explora las leyendas de esta tierra.

  • Zashiki-warashi

    Zashiki-warashi

    Legendario

    za-shi-ki-wa-ra-shi

    El Niño Protector de los Hogares de Iwate: Zashiki-warashi

    Mitad Humano / Mitad YokaiRegión de Tono, provincia de Mutsu (actual ciudad de Tono, prefectura de Iwate) y dominios de Nanbu

    Esta es una interpretación del zashiki-warashi como una deidad infantil que reside en casas antiguas de Tohoku y controla el auge y la caída de la familia. En esta versión, el zashiki-warashi combina la faceta inocente y amigable de un "dios de la fortuna", con la faceta implacable de un "dios del destino" que abandonará a la casa hacia su perdición si no está a gusto. Su naturaleza difiere según el espacio en el que aparece: el hermoso Chopirako de piel pálida aparece en espacios "hare" (sagrados) como la sala interior, mientras que el Notabariko o Usutsukiko aparecen en espacios "ke" (profanos o más cercanos a la muerte) como el suelo de tierra o la cocina. En el pasado, existía una teoría popular que afirmaba en algunos diccionarios que la descripción del "Chopirako" procedía de un ensayo del período Edo llamado "Jippoan Yureki Zakki", pero esto es un claro error debido a la confusión con otros documentos; la primera mención de las jerarquías de zashiki-warashi proviene estrictamente de las investigaciones locales de Tohoku de Kizen Sasaki y otros. Se dice que el zashiki-warashi es visto principalmente por los niños de la casa o por invitados de fuera. Incluso hoy en día, existen lugares como la posada Ryokufuso en la ciudad de Ninohe, prefectura de Iwate, a donde acuden huéspedes de todo el país con la esperanza de encontrarse con un zashiki-warashi (= ser bendecidos con riqueza). Si intentas matarlo, por ejemplo disparándole con un arco, desaparecerá, y si lo tratas bien, enriquecerá a la familia para siempre. La adorable figura de niño no es más que un fino velo que oculta el sacrificio más doloroso de la vida del pueblo (el infanticidio), y es la "deidad protectora del hogar" definitiva, nacida del remordimiento por el niño muerto y la obsesión por la continuidad de la familia.