Los yūrei son almas de difuntos que permanecen en este mundo y aparecen de noche o en lugares con los que tenían vínculo. Se dice que surgen por apegos, rencores o falta de ritos funerarios, y su iconografía se fijó más tarde: atuendo blanco, pies invertidos o sin pies. Se manifiestan en tumbas, al borde de la cama o en antiguas residencias, comunicándose con voz o apariencia. Suelen apaciguarse mediante oficios budistas y ofrendas, aunque un rencor intenso puede prolongar los sucesos extraños.
Folclore y leyendas
Desde el periodo Edo se cuentan historias de apariciones en Obon o a la hora del buey, venganzas que atormentan a sus enemigos y llamadas nocturnas en posadas, entre otras. Muchos relatos dicen que parten cuando se corrigen fallas en el funeral o se cumple el último deseo del difunto. Obras pictóricas como la “Yūrei” de Toriyama Sekien en el Gazu Hyakki Yagyō difundieron su imagen: atuendo blanco, triángulo en la frente (hitaikazashi), sauces y cementerios, asociándose ampliamente desde la era premoderna.
Cartas de Yokai2
Yūrei (fantasma japonés) a través de múltiples estilos artísticos
Icono basado en el “Yūrei” del Gazu Hyakki Yagyō publicado hacia An’ei 5. En un cementerio nocturno, desde entre los sauces llorones surge el fantasma de una mujer, con mortaja blanca y banda frontal, alzando los brazos como para detener al viviente. Es una expresión transitoria previa a la fijación del “sin pies” y el pañuelo triangular, donde se enfatizan la fuerza de brazos casi vivos y símbolos del lugar como el sauce y la lápida. El atlas de Sekien ordenó relatos extraños, visión budista y ritos funerarios de la época, influyendo en la codificación visual del yūrei. La imagen indica género y vestimenta sin concretar el foco del apego, dejando espacio a que el espectador imagine el vínculo.
Perfil del personaje
Esta sección es una creación propia de nuestro sitio para narrar. No es un hecho histórico ni un estudio académico.
El diagrama a continuación es un gráfico de evaluación diagnóstica para Toriyama Sekien “Yūrei” (era An’ei). Cuanto mayor sea el valor de cada elemento, más fuertemente se expresa esa característica.
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