Tomokadzuki
Tomokadzuki
Tomokadzuki, el doble de una buceadora ama solitaria
Esta forma reúne tradiciones de Shima, Izu y Echizen en las que una buceadora ve a otro yo bajo el agua. Tomokadzuki reproduce el rostro, la ropa y el equipo de la testigo. Solo el extremo del pañuelo de la cabeza, que le cuelga demasiado largo por la espalda, permite descubrir al doble. Aparece cuando las nubes o la luz menguante han oscurecido el mar, se acerca con una oreja de mar u otro molusco y conduce a la buceadora hacia la parte más sombría del agua. Las ama transmitían varias respuestas: no dejar que el miedo alterase la secuencia de movimientos, no extender las manos hacia delante para aceptar lo que ofrecía la aparición y llevar paños o prendas con signos protectores. Ninguna medida se consideraba infalible. Algunos relatos hablan de un sudario semejante a una red que cae sobre la buceadora. Los encuentros se producen casi siempre durante el trabajo en solitario, razón por la que muchas comunidades veían en el buceo acompañado la defensa más segura. Tomokadzuki puede entenderse como un espectro que arrastra a las personas bajo el mar, pero desde hace generaciones circulan también explicaciones basadas en el delirio, el agotamiento y las alucinaciones tras largas horas de inmersión. Fuera cual fuese su naturaleza, las ama de Shima marcaban sus ropas y pañuelos con el pentagrama y la cuadrícula conocidos juntos como Seiman–Dōman. En Antō, la umi-ama emparentada también se movería de manera contraria a lo esperado, sin permitir jamás que la testigo la vea con claridad. La leyenda da forma visible al momento más peligroso de una inmersión: sola y desorientada, la buceadora ya no sabe si la figura del agua es una compañera o ella misma.