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Ōsumi Provinceおおすみ

1 yokai arraigados en Ōsumi Province. Explora las leyendas de esta tierra.

  • Ittan-momen

    Ittan-momen

    Épico

    it-TAN-mo-men

    La tela estranguladora del cielo nocturno de Satsuma: Ittan-Momen (Versión del folklore)

    Espíritus DomésticosProvincias de Satsuma y Ōsumi (actual prefectura de Kagoshima)

    Completamente despojada del motivo de la cultura pop de un "yokai amigable con ojos y boca que habla un dialecto" representado en animes y mangas posteriores, esta interpretación reproduce fielmente el "terror fundamentalista" de los cuentos folclóricos más antiguos transmitidos en la Península de Osumi de la Prefectura de Kagoshima. Esta versión del Ittan-Momen se describe como un "asesino silencioso y sin rostro (Faceless)" con el que es completamente imposible comunicarse. El núcleo de su terror radica en su "silencio" abrumador y su "otredad". En senderos apenas iluminados al anochecer, o en el borde de bosques desiertos por la noche, planea desde el cielo como un simple trozo de tela blanca, sin hacer ruido de aleteo ni de pasos. Luego, desciende silenciosamente por encima de la cabeza de su objetivo, cubriendo completamente el rostro humano con la sensación de una tela fría y húmeda, y lo asfixia rápidamente envolviéndose firmemente alrededor de su cuello varias veces. Dado que es simplemente una tela larga sin ojos, nariz ni boca, la víctima no puede leer sus emociones ni suplicar por su vida; simplemente se le roba la vista y la respiración en la oscuridad, experimentando el "terror claustrofóbico" definitivo. Además, está acompañado de un episodio muy espantoso que muestra que no es meramente una "pieza de tela en movimiento (un espíritu de herramienta)". Un hombre que fue atacado por esta aparición en un camino oscuro y estaba a punto de morir asfixiado desenvainó el wakizashi (espada corta) en su cintura y acuchilló frenéticamente la tela envuelta alrededor de su rostro. En ese momento, la tela desapareció instantáneamente en la oscuridad, pero la hoja de la espada que quedó en las manos del hombre estaba manchada de "sangre fresca" cálida y pegajosa. Este relato vívido y físico de confrontación, donde "acuchillarlo hace que sangre", sugiere fuertemente que el Ittan-Momen no es solo un truco del viento o un monstruo de tela, sino un "depredador grotesco de carne y hueso" no identificado, encarnando brillantemente el miedo primordial que acecha en la oscuridad rural.