Príncipe Sawara
sa-WA-ra shin-NÓ
Emperador Sōdō, Tradición de la Leyenda de las Goryō
Imagen basada en la memoria local y cortesana que entendió el rencor del Príncipe Sawara como goryō. Murió por ayuno en medio de sospechas sobre sus culpas, y luego pestes, hambrunas y enfermedades dinásticas se le atribuyeron como castigo. La corte intentó la reconciliación mediante donaciones de guardias, lecturas de sutras, rituales, reinhumación y la concesión póstuma de un título, rindiéndole culto con gran respeto. La goryō fue venerada como poder que dirime la razón, con ofrendas en santuarios y templos, oficios estacionales y disculpas en su tumba. Con el tiempo se organizaron cultos como en el Santuario del Emperador Sōdō, y la fe protectora se difundió entre la capital y Yamato. Su rencor se entendió no como asunto privado, sino como advertencia contra el desgobierno y la calumnia; los gobernantes ofrecían sacrificios, votos escritos y sutras como prueba de rectitud e imparcialidad. La goryō combina un aspecto airado con otro protector cuando se aplaca su ira.