Karakasa-kozouka-ra-KA-sa ko-ZÓ
Karakasa-kozō salta sobre el remolino
Entre un remolino azul y nubes doradas, un viejo paraguas roto brinca sobre su única pierna. Bajo el gran ojo se balancea una lengua roja; entre las varillas asoman dos brazos finos. Karakasa-kozō es el conocido tsukumogami de los paraguas viejos. Pocas historias le atribuyen daños graves: su mejor número consiste en robarle un solo latido a quien vuelve a casa de noche.
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