Bestias Proféticas
A finales del periodo Edo, empezaron a aparecer misteriosas criaturas en las costas y aguas para anunciar futuras buenas cosechas o epidemias antes de desvanecerse. Se dice que siempre dejaban la misma advertencia: «En los próximos años, se propagará una enfermedad. Si dibujan mi figura y se la muestran a la gente, escaparán del desastre». Sus imágenes se difundieron por todo el país a través de los impresos kawaraban y copias ilustradas. A estos seres se les llama bestias proféticas (Yogenju). Desde el Amabie, que volvió a cobrar protagonismo durante la pandemia en la era Reiwa, hasta el Kudan, de rostro humano y cuerpo de toro que vaticina el destino del mundo, y la Jinjahime, quien se presenta como mensajera del Palacio del Rey Dragón. Aquí se reúnen estos enigmáticos yokai proféticos que, trayendo consigo presagios de calamidades, anhelaban que su propia imagen sirviera como amuleto protector.
