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Ashiarai Yashiki Siteあしあらいやしきあと

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  • Ashi-arai Yashiki

    Ashi-arai Yashiki

    Poco común

    Ashi-arai Yashiki

    Ashiaraitei (Tipo tradicional de relatos de Edo)

    Viviendas y objetos encantadosHonjo Mikasa-chō (actual Kamezawa, distrito de Sumida, Tokio), uno de los Siete Misterios de Honjo

    En Honjo, Edo, aparece como una anomalía doméstica tsukumogami: solo un pie gigantesco surge del techo exigiendo ser lavado. Ordena en lengua humana y se aplaca mediante el acto ritual de lavado, en sintonía con la idea de purificación del hogar. Su identidad se evita precisar y se ha contado de muchas formas: deidad demoníaca, monstruo, animal transformado o un cambio de un dios doméstico. Aunque amenazante, existen variantes donde aplasta a ladrones como protección. Los relatos advierten que forzar un exorcismo con plegarias lo enfurece, mostrando un carácter urbano que valora el protocolo sobre la expulsión temeraria. En tradiciones locales cesa al mudarse de casa, o solo se retira si una mujer lo lava, pero el núcleo se mantiene: aparece solo el pie y se marcha si se le lava.

  • Akarinashi-soba

    Akarinashi-soba

    Poco común

    Akarinashi-soba

    Tipo Siete Misterios de Honjo

    Término genéricoAntiguo Minami Warigesui, Honjo (actual distrito de Sumida, Tokio), uno de los Siete Misterios de Honjo

    Tipo de quimera de puesto ambulante rumorada en el distrito de Honjo del Edo urbano. No ataca directamente, sino que infunde un temor de contaminación ritual en el que la desgracia alcanza después a quien lo toca. Se transmiten dos variantes: una con el farol apagado de continuo y otra cuyo aceite no se agota y arde sin cesar, ambas marcadas por una luz fuera de la norma. La ausencia del vendedor enlaza con cuentos de casas deshabitadas y a menudo se explica como engaño de tanuki, aunque las tradiciones locales evitan fijar su identidad. Aparece cerca del agua por la noche, en horas de poco tránsito, no atrae clientes y su mera presencia provoca pavor. Fuentes como recopilaciones de relatos locales y la memoria oral lo registran, con detalles que varían según el narrador.