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Hachishakusama(Hachishakusama)

AdGuías prácticas de Japón · 2jp.cc(En inglés)

Descripción básica

En un día soleado, apenas iniciadas las vacaciones de primavera, una voz humana incomprensible llega desde el jardín a la amplia galería de una casa de labranza. Tras un sonido que oscila entre «po» y «bo», un sombrero avanza por encima de un seto de unos dos metros y, al alcanzar una abertura, aparece una mujer de vestido blanquecino. Su cabeza sobresale del seto. Hachishakusama es una de las historias de terror nacidas en internet más representativas del Japón contemporáneo; comienza cuando las proporciones de lo cotidiano dejan de encajar de pronto.

Cuando el narrador cuenta a sus abuelos lo que ha visto, su actitud cambia por completo. La abuela explica que la «Hachishakusama» de aquella zona mide, como indica su nombre, unos ocho shaku; según quien la vea, puede parecer una joven de luto, una anciana con kimono de mangas cortas o una mujer madura vestida para trabajar en el campo. Comparten la forma femenina, una estatura anómala, algo colocado sobre la cabeza y una risa extraña que recuerda a una voz de hombre. En el sistema moderno de pesas y medidas, un shaku equivale a diez tercios de metro; ocho shaku corresponden aproximadamente a 2,424 metros. Los espacios que el texto deja sin describir —el color y la forma del sombrero, el pelo y los rasgos— alimentaron la diversidad de imágenes posteriores.

La acción se sitúa en un distrito del tamaño aproximado de un ōaza, cuyos nombres de ciudad y antigua aldea se ocultan. Cuatro estatuas de Jizō, una en cada lindero cardinal, bloquean las vías por las que Hachishakusama podría pasar. El narrador, prendado por la entidad, permanece desde el anochecer hasta las siete de la mañana en una habitación del segundo piso protegida con talismanes, ventanas selladas, montículos de sal en las cuatro esquinas, una pequeña imagen budista y oraciones. De madrugada, una voz casi idéntica a la del abuelo lo llama desde fuera mientras persiste un leve golpeteo en la ventana. A la mañana siguiente se sienta en el centro de una furgoneta para nueve personas, rodeado en las ocho direcciones por siete hombres con un parentesco lejano y por la señora K, en el asiento delantero; sus oraciones y los vehículos que abren y cierran la marcha lo llevan fuera del distrito. Diez años después, una llamada anuncia que se ha roto la estatua de Jizō situada en el camino hacia su casa, y el relato concluye con la inquietud de que aquella voz pueda volver.

El punto de partida que hoy puede verificarse son los mensajes 908 a 916 de «¿Reunimos historias tan aterradoras que no tienen gracia? 196», publicados el 26 de agosto de 2008 en el tablón ocultista del foro anónimo 2channel. Un mismo usuario anónimo, con el mismo ID, publicó nueve entradas consecutivas en unos nueve minutos, entre las 9:45:56 y las 9:54:54. El hilo admitía tanto relatos de experiencia como ficción, y no se conocen otras fuentes que corroboren un lugar o un incidente reales. Hachishakusama es una pieza de netlore nacida de la unión entre el tono de una memoria local antigua y el formato de mensajes encadenados que permite una lectura de corrido en un foro anónimo.

Antes del 22 de septiembre de 2008, menos de un mes después de la publicación, el relato ya había sido reproducido con el título «Hachishakusama» en un sitio de recopilación de Sharekowa. Con el tiempo pasó a ser objeto de estudios de folclore y narrativa y nuevos narradores le dieron voz, rostro, ropa y movimiento en obras como la recopilación audiovisual *Fūin Eizō 16: La maldición de Hachishakusama* y la novela *Otherside Picnic*, junto con su adaptación animada. La historia cultural de Hachishakusama se revela precisamente en el paso de una anomalía sin ilustración oficial, que se recibía con el cuerpo lector, a otra que creció al pasar por cuerpos que escuchan y que miran.

La presencia de Hachishakusama

Cuanto más te acercas, más se desvanece su presencia.

Folclore y leyendas

La casa familiar paterna del narrador era una granja situada a menos de dos horas en coche de su domicilio. Desde que empezó a ir en moto en el instituto, la visitaba solo durante las vacaciones de verano e invierno; las vacaciones de primavera, justo antes de pasar al último curso, serían su última visita. Mientras descansaba en la amplia galería un día soleado, oyó desde el jardín una voz parecida a algo entre «po» y «bo». Parecía emitida por una persona, pero no formaba palabras con sentido. Un sombrero visible por encima de un seto de unos dos metros se movió lateralmente y, al llegar a una abertura, dejó ver a una mujer con un vestido blanquecino. El narrador intenta encajarla en el mundo que conoce: quizá era una mujer alta con zapatos de plataforma o un hombre travestido.

La reacción de los abuelos convierte un posible error cotidiano en un peligro propio de la zona. Al oír los tres detalles —«sombrero», «más alta que el seto» y «voz extraña»—, el abuelo cambia de actitud, no deja marcharse al narrador y va a buscar a una anciana llamada señora K. La abuela explica que en aquel distrito habita algo problemático llamado Hachishakusama: una mujer de unos ocho shaku que ríe con voz masculina y cuya ropa y edad varían según quien la vea. El rumor de que antaño se pegó a un viajero se presenta no como un relato fiable que explique por entero el origen del lugar, sino como una versión que circulaba desde antiguo.

Hachishakusama no está confinada al conjunto de Japón, sino a un solo distrito. La publicación oculta el nombre actual de la ciudad y el de la antigua aldea, y solo precisa que el área es del tamaño de un ōaza actual. Según la publicación, sus caminos de salida son limitados y se veneraron cuatro Jizō en total, en los linderos oriental, occidental, septentrional y meridional. El narrador conjetura que, dado que había acuerdos con los pueblos vecinos, como la prioridad sobre los derechos de agua, quizá se aceptó mantener la anomalía dentro del distrito si los daños se producían solo una vez cada varios o cada diez y tantos años. El arreglo da concreción al relato, pero no es una fuente que documente la historia real de una aldea.

La protección de una noche no consiste en un único objeto infalible, sino en la superposición de varias cosas y actos. La señora K entrega al narrador un talismán. En una habitación del segundo piso sellan las ventanas con periódicos, pegan talismanes encima, amontonan sal en las cuatro esquinas y colocan una pequeña imagen budista. Le advierten que no salga hasta las siete de la mañana y que sus abuelos tampoco le llamarán. Poco después de la una se oye un golpeteo leve en la ventana y una voz casi idéntica a la del abuelo lo invita a salir. Cuando está a punto de acercarse, recuerda la advertencia previa del abuelo. La sal se ennegrece y continúan la risa ambigua y los golpes en la ventana. El encierro del relato dura una noche, no siete días.

Hacia las 7:13 de la mañana, la voz y los sonidos han cesado. La crisis no termina ahí: pasa a una acción colectiva para sacar al narrador del distrito. Lo sientan en el centro de una furgoneta para nueve personas, rodeado en ocho direcciones por siete hombres con un parentesco lejano y por la señora K en el asiento delantero. Ella recita algo parecido a un nenbutsu; la camioneta ligera del abuelo guía la marcha y el coche del padre la protege por detrás. Junto al vehículo que avanza despacio camina una figura de vestido blanquecino, que se agacha para mirar por la ventana y golpea el cristal. Solo el narrador parece percibir la figura y la risa, pero los acompañantes reaccionan al ruido de los golpes. Al salir del distrito, los talismanes se han ennegrecido y el narrador vuelve a casa con su padre llevando otros nuevos.

El peligro no se presenta como un monstruo que pueda vencer la valentía individual, sino como algo que se elude combinando familia, parientes, saber local y desplazamiento más allá del límite. El padre cuenta que, cuando él era niño, un amigo también fue prendado y murió, y que hubo quienes abandonaron la zona. El relato presenta a los jóvenes que no han llegado a la edad adulta, en especial a los niños, como las personas más vulnerables, sin limitarlo a un sexo. El narrador ni siquiera puede asistir al funeral de su abuelo y se le protege de volver a acercarse a aquella tierra.

Diez años después, la abuela avisa de que se ha roto una de las estatuas de Jizō que sellaban a Hachishakusama: la que se encontraba en el camino hacia la casa del narrador. No se cuenta qué ha sido de las otras tres ni si Hachishakusama cruzó realmente aquel camino. El relato termina cuando él se repite que debe de ser superstición y, aun así, teme volver a oír aquella voz. La posible apertura de un solo camino prolonga el miedo incluso después de acabar la lectura.

Estas nueve publicaciones consecutivas aparecieron en la mañana del 26 de agosto de 2008. La ciudad y la antigua aldea donde transcurre el relato siguen ocultas, sin indicios que permitan identificar un lugar real. El hilo que las acogió daba cabida a vivencias, historias oídas y ficción, y quien publicó habla siempre de una experiencia pasada. Lo que puede seguirse con certeza en la historia pública de Hachishakusama es aquel envío anónimo y las reproducciones conservadas después.

Wayback Machine conserva una página en la que, a fecha del 22 de septiembre de 2008, un sitio de recopilación de Sharekowa reunió los nueve mensajes bajo el título «Hachishakusama». Esto muestra que muy pronto se separó como un relato de terror con título propio, accesible también para quienes no leyeran el hilo original. Kōsuke Oshimi sitúa Hachishakusama, junto a Kune Kune, entre las obras célebres de Sharekowa y explica cómo, a través de ellas, llegó a reconocerse como una historia «propia de Sharekowa» el patrón de encontrarse en el campo con una anomalía local y ser auxiliado por alguien que conoce las circunstancias del lugar. Sin embargo, el análisis cuantitativo del conjunto del hilo indica que son más frecuentes las historias situadas en casas o lugares de trabajo que en montañas o zonas rurales. Hachishakusama no es la imagen media de Sharekowa: es una obra que quedó fuertemente grabada y pasó a servir de referencia cuando las generaciones posteriores imaginan qué es Sharekowa.

Ryūhei Itō estudió Hachishakusama como netlore que pasa de las letras leídas en un tablón a la voz de la lectura en alto y al vídeo construido en pantalla. La publicación inicial no tenía ilustración: cada lector componía el cuerpo a partir de medidas relativas, como un seto de dos metros, una ventana en el segundo piso o una cabeza más alta que un coche. Las ilustraciones y películas posteriores le dieron el perfil de un sombrero blanco de ala ancha, cabello negro largo y una mujer joven. El proceso mismo por el que un cuerpo que al principio variaba de lector a lector se consolida en una apariencia compartible gracias a imágenes repetidas forma parte de la historia de la recepción de Hachishakusama.

En 2014, la recopilación audiovisual *Fūin Eizō 16: La maldición de Hachishakusama* se editó en DVD. El primer volumen de la novela *Otherside Picnic*, de Iori Miyazawa, incorporó a Hachishakusama a su mundo narrativo en 2017 y el quinto volumen, de 2020, llevó el subtítulo «El renacimiento de Hachishakusama». El segundo episodio de la serie de televisión animada de 2021 también se tituló «Supervivencia de Hachishakusama». Cada obra añadió un cuerpo y unas acciones nuevas a los huecos de la publicación original, y así la entregó a públicos lectores y espectadores distintos.

Cartas de Yokai3

Hachishakusama a través de múltiples estilos artísticos

Galería de cartas

Explicación detallada

Nueve publicaciones concluidas en nueve minutos

De los mensajes 908 al 916 aparecieron nueve entregas, casi una por minuto, y la historia de Hachishakusama quedó publicada por completo en unos nueve minutos. Las normas del hilo también recomendaban terminar de escribir los relatos largos antes de enviarlos de una vez. En el espacio de publicación de Sharekowa, hechos pretéritos ya cerrados irrumpen en la pantalla en poco tiempo, y el propio acto de leer se convierte en la experiencia de recibir un relato de terror. El lector pasa sin pausa de la galería soleada al segundo piso clausurado, al interior de un vehículo y al lindero de la aldea.

Al principio no aparece una gran anomalía ni un ritual. Se disponen detalles cotidianos: la casa paterna, una granja, una moto, las vacaciones de primavera y una galería cálida donde aún queda algo de frío. El narrador no cree desde el comienzo en seres extraños; incluso al ver un sombrero moverse sobre el seto piensa que quizá se trata de una mujer alta con zapatos de plataforma o de un hombre travestido. Como esa interpretación realista se ofrece antes, el cambio de actitud de los abuelos desplaza también al lector de la vida cotidiana al relato de terror.

Un sonido humano que llega antes que la figura

El primer indicio de Hachishakusama no es la figura, sino el sonido. No tiene una grafía única y estable: hay un «po» breve, un «poppo» repetido y una oscilación que puede oírse como consonante sonora o semisonora; la abuela lo describe como una risa con voz de hombre. Resulta inquietante porque no parece un sonido mecánico, sino algo emitido por una persona. Es una voz humana que casi llega a ser lenguaje, pero no lo es, y por eso quien la escucha no puede saber quién habla ni para qué.

En la habitación, de madrugada, el sonido se convierte de improviso en palabras casi idénticas a las del abuelo. El original no aclara si quien golpea la ventana y quien invita a salir son la misma entidad. Sin embargo, el abuelo había prometido de antemano que no dirigiría la palabra al narrador hasta la mañana. Esa promesa es el único criterio para distinguir lo verdadero de lo falso. El terror de Hachishakusama no reside en un mero grito o rugido, sino en la situación de tener que desconfiar de la voz de un familiar que debería inspirar seguridad.

La altura de ocho shaku se percibe por comparación

Si un shaku equivale a diez tercios de metro, ocho shaku son aproximadamente 2,424 metros. El relato no muestra esta altura en una medición, sino mediante una cabeza que sobresale de un seto de unos dos metros, queda fuera del campo de visión incluso desde la ventanilla del coche y se inclina para mirar dentro del vehículo. Más que la cifra, causa miedo que las alturas de los setos, las ventanas y los coches hechos para las personas dejen de corresponderse.

La expresión «unos ocho shaku» del original no es una medida exacta, sino una referencia que une el nombre con la apariencia. La conversión hoy habitual de «unos 2,4 metros» es útil, pero no exige afirmar que medía exactamente 2,4 metros. El cuerpo de Hachishakusama se vuelve palpable allí donde se rompen las proporciones con edificios y vehículos cotidianos.

No hay una sola apariencia

El narrador vio un sombrero y un vestido blanquecino. Según explica la abuela, otras personas ven a una joven de luto, a una anciana con tomesode o a una mujer madura con ropa de faena. El texto no describe el color ni la forma del sombrero, la longitud del cabello o los rasgos del rostro; la mujer de vestido blanco es también una de varias apariencias que cambian según quien la contempla.

Lo común es su forma femenina, su estatura extraordinaria, algo puesto sobre la cabeza y su risa; la ropa y la edad cambian para cada observador. Las ilustraciones posteriores repitieron un sombrero blanco de ala ancha, pelo negro largo y una mujer joven, con lo que un cuerpo variable se acercó a un diseño compartido. La variación de las figuras registrada en la publicación original y la imagen representativa apreciada después son dos capas que remiten a épocas distintas de Hachishakusama.

Cuatro Jizō delimitan el distrito

El escenario de Hachishakusama no es un espacio infinito llamado «el campo japonés». Está encerrada en un distrito del tamaño aproximado de un ōaza actual, antes una aldea. Tiene pocas salidas, y en los linderos oriental, occidental, septentrional y meridional se emplazan cuatro estatuas de Jizō. Ninguna de ellas vence por sí sola a la anomalía; juntas cierran caminos y forman un territorio. Si Hachishakusama pudiera manifestarse en cualquier lugar, no tendría sentido el plan de los abuelos de proteger al narrador una noche y llevarlo fuera del distrito a la mañana siguiente. La huida solo es posible porque existe un límite.

El acuerdo con las aldeas vecinas en torno a los derechos de agua se presenta, incluso en la publicación, como noticia transmitida y conjetura. No documenta una práctica real, pero la idea de intercambiar el beneficio de sellar la anomalía por una ventaja material para el distrito da espesor social a la aldea del relato. No queda solo la imagen de buenos aldeanos que sufren a un monstruo que no pueden vencer, sino la de una comunidad ambivalente que habría negociado con su entorno a cambio de asumir el peligro.

La protección de una noche no es una derrota

La protección que prepara la señora K reúne talismanes, el sellado de las ventanas con periódicos, montículos de sal en las cuatro esquinas, una pequeña imagen budista, oraciones y el compromiso de no responder a ninguna voz hasta las siete de la mañana. La sal se ennegrece durante la noche y los talismanes también aparecen negros al salir del distrito. Las protecciones combinadas contienen temporalmente la acción de Hachishakusama mientras se organiza la fuga.

El narrador queda protegido en la habitación durante una sola noche, desde el anochecer hasta la mañana. Despierta poco después de la una, soporta los ruidos de la ventana y la voz prestada, y abre la puerta hacia las 7:13, cuando el informativo matinal de la televisión marca la hora. Estos detalles del reloj vinculan el terror sin final visible al tiempo diario. Al amanecer no se ha acabado con la entidad: el lugar de protección pasa de la habitación al vehículo, y de cuatro esquinas inmóviles a ocho direcciones en movimiento.

Un cerco móvil formado por parientes

En la fuga de la mañana siguiente, las cuatro esquinas de la habitación cerrada se sustituyen por las ocho direcciones de la furgoneta de nueve plazas. El narrador se sienta en el centro, rodeado de siete hombres con un parentesco lejano y de la señora K. El abuelo protege la vanguardia, el padre la retaguardia y la señora K continúa rezando desde el asiento delantero. El relato también señala que el abuelo o el padre estaban dispuestos a sustituirlo si era necesario. No solo los talismanes personales: los cuerpos de los parientes y la oración de la señora K se vuelven una distracción y una barrera en movimiento.

Hachishakusama camina al lado del vehículo e inclina la cabeza para tratar de mirar por la ventanilla. Quienes lo rodean no parecen percibir ni la figura ni la voz, pero sí reaccionan al ruido de los golpes. La anomalía no queda reducida a una alucinación de una sola persona, pero tampoco se muestra del mismo modo a todos. La figura, la voz y el sonido físico alcanzan ámbitos diferentes, con lo que se mantienen a la vez el aislamiento del narrador y la tensión del grupo.

Solo se rompió una estatua

Diez años después del incidente, la abuela comunica un único hecho: se ha roto la estatua de Jizō que estaba, de las cuatro, en el camino a la casa del narrador. No se sabe en qué estado quedaron las otras tres ni si Hachishakusama atravesó realmente ese camino. El narrador se repite que es superstición, aunque teme la posibilidad de volver a oír aquella voz.

Este final inconcluso invita a las reelaboraciones posteriores. Tras el único camino abierto, el lector puede imaginar avistamientos o reencuentros en otros lugares. Lo que dejó el primer relato no es la declaración de un monstruo liberado por completo, sino la condición de que un solo camino quizá ha quedado peligrosamente abierto.

El aire de «relato antiguo» y el netlore

Jizō, talismanes, montículos de sal, imágenes budistas, nenbutsu, linderos de aldea, aldeas antiguas, parentesco y derechos de agua hacen sentir al lector la memoria de un territorio prolongada desde antiguo. Oshimi sostiene que, a través de obras célebres de Sharekowa, llegó a reconocerse como una plantilla la historia de quien se encuentra con una anomalía local en el campo y es salvado por alguien que conoce las circunstancias del lugar. No reproduce un libro ritual concreto: al reunir en un solo relato objetos religiosos cercanos y la relación con una comunidad, la publicación anónima adquiere un espesor temporal.

Ryūhei Itō estudió «Nobiagari» y «Hachishakusama» bajo el título «El cuerpo y los yōkai en las leyendas transmitidas electrónicamente». Comparar el relato de terror de internet publicado en 2008 con anomalías narradas desde épocas más antiguas permite observar cómo se han imaginado en periodos distintos cuerpos que quiebran las escalas cotidianas de setos y caminos. No se trata de establecer una genealogía directa entre ambas, sino de comparar el uso que cada relato hace de un cuerpo anómalo.

«Yamamba», de Toriyama Sekien: una yamamba de largo cabello sentada en la montaña, con peñascos y nubes al fondo
Material comparativo: «Yamamba», de Toriyama Sekien
Yamamba dibujada por Toriyama Sekien en la época moderna temprana. Puede compararse como un precedente visual de una mujer monstruosa, pero no demuestra que sea la fuente ni el modelo directo de la publicación de Hachishakusama de 2008.
Ilustración de Toriyama Sekien, *Hyakki yagyō*, 3 volúmenes más 3 volúmenes suplementarios [1], Bunka 2 (1805), Colección Digital de la Biblioteca Nacional de la Dieta
著作権保護期間満了
原画から山姥の画面を切り出し、表示用に縮小した。色調は変更していない。

Cómo una anomalía sin imagen adquirió una figura

La publicación original no llevaba ilustraciones. Los lectores construían el cuerpo a partir de fragmentos: un sonido, un sombrero, un seto, tela blanquecina y la ventanilla de un coche. Ryūhei Itō toma Hachishakusama como ejemplo del paso de una transmisión electrónica escrita a la voz y el vídeo, y sostiene que, al cambiar el medio, cambia también la posición corporal de quien recibe la historia. En una lectura en voz alta, quien la realiza decide un único sonido para la ambigüedad entre «po» y «bo»; en una imagen en movimiento, el equipo de producción ha de decidir la forma del sombrero, el pelo, el rostro y el largo de la ropa. Cada recreación llena los vacíos del texto original con nuevas elecciones.

Por eso, hoy la joven de sombrero blanco de ala ancha y cabello negro largo se ha convertido en la imagen representativa de Hachishakusama. Es una reconstrucción contemporánea formada cuando muchos dibujantes añadieron contornos a las pistas del texto de 2008: un sombrero, ropa blanquecina y una altura fuera de lo normal. Comparar la mujer de formas cambiantes de la publicación original con la imagen representativa creada colectivamente en internet permite ver cómo una anomalía sin iconografía llegó a tener un rostro compartido.

Nuevas narraciones heredadas por la imagen y la novela

La obra audiovisual de 2014 *Fūin Eizō 16: La maldición de Hachishakusama* es un ejemplo temprano de producción comercial que lleva el nombre de Hachishakusama en el título. *Otherside Picnic*, de 2017, incorporó a Kune Kune y a Hachishakusama a un mundo alternativo donde aparecen seres peligrosos, y el segundo episodio de la serie de televisión animada la llevó a la imagen bajo el título «Supervivencia de Hachishakusama». El quinto volumen de 2020, *Otherside Picnic 5: El renacimiento de Hachishakusama*, hace que reaparezca en la misma serie.

Cada obra suma a los huecos de la publicación original su propio cuerpo, acciones y mundo narrativo. Al crecer distintas Hachishakusama de la mano de narradores de cada medio, a partir del núcleo de aquel breve relato de 2008, la mujer que habitaba un distrito junto al límite de una aldea llegó a ser una imagen cultural reconocible a través de generaciones.

Perfil del personaje

Esta sección es una creación propia de nuestro sitio para narrar. No es un hecho histórico ni un estudio académico.

Tipo de Yōkai
Kaii moderno
Carácter
Hace llegar su figura y su voz a los jóvenes en los que se fija e intenta atraerlos fuera de la protección imitando el llamado de un familiar.
Afinidad
Según la publicación, los jóvenes que aún no han llegado a la adultez, y en especial los niños, son quienes más sufren sus ataques. No se la enfrenta a solas: se superponen la ayuda de quienes conocen la zona, los parientes, los talismanes y las oraciones, y se busca refugio más allá del límite.
Habilidades
Aparece con una estatura anómala de unos ocho shakuSegún quien la mire, adopta formas femeninas con ropa y edades distintasHace resonar una risa semejante a una voz humana, difícil de distinguir entre «po» y «bo»Persigue principalmente mediante su figura y su voz a la persona en la que se fijaImita casi exactamente la voz de un familiar para atraer a su objetivo fuera de una habitación cerrada
Debilidades
En la publicación, cuatro estatuas de Jizō situadas en los linderos oriental, occidental, septentrional y meridional impiden que Hachishakusama salga del distrito. Los talismanes, el sellado de las ventanas, los montículos de sal en las cuatro esquinas y las oraciones ante una imagen budista se usan juntos como protección durante una noche; a la mañana siguiente se busca refugio más allá del límite en un vehículo rodeado de parientes. No se afirma que una sola medida pueda derrotarla, y se desconoce un modo de acabar permanentemente con ella.
Hábitat
Un distrito del tamaño aproximado de una antigua aldea o de un ōaza actual, cuya ubicación se mantiene oculta. Aparece en el jardín y el seto de la casa de los abuelos, las ventanas de la vivienda, los caminos entre campos y los linderos de la aldea. No se puede identificar una prefectura, ciudad o municipio real.

Fuentes y referencias

10
  1. 「メートル原器の重要文化財指定について」産業技術総合研究所(国立研究開発法人産業技術総合研究所, 2012) [公的資料]尺貫法の換算として1尺を10分の33メートルと示す公的資料。八尺は約2.424メートルに相当する。
  2. 「死ぬ程洒落にならない怖い話を集めてみない?196」レス908~916匿名投稿(ID: VFtYjtRn0)(2ちゃんねるオカルト板, 2008年8月26日) [ネット一次記録]2008年8月26日午前、同一IDの匿名利用者が約9分間に投稿したレス908~916。八尺様の現在確認できる最古の公開記録であり、投稿本文と公開日時を確認できる。物語内の事件が現実に起きたことを証明する資料ではない。
  3. 洒落怖まとめサイト「八尺様」洒落怖まとめサイト(洒落怖まとめサイト(Wayback Machine保存), 2008年9月22日までに公開) [早期再掲]元スレッドの9件を「八尺様」の題でまとめた早期再掲。投稿後1か月以内に独立した題名付き怪談として流通していたことを示す。
  4. 「『のびあがり』と『八尺様』―電承説話の身体と妖怪」伊藤龍平(『世間話研究』21、22~39頁, 2013) [研究論文]のびあがりと八尺様を「電承説話の身体と妖怪」の観点から掲げた研究論文。八尺様が民俗学・説話研究の対象となったことを示す。
  5. DVD『封印映像16 八尺様の呪い』(アットエンタテインメント, 2014年) [映像資料]2014年に発売された『封印映像』シリーズ第16弾。八尺様が商業映像へ取り込まれた受容史を示す。
  6. 『裏世界ピクニック』第1巻宮澤伊織(早川書房, 2017) [小説・受容資料]八尺様を作品世界へ取り込んだ小説第1巻。2017年以後の継続的な再創作を示す公式書誌。
  7. 「ネットロアで語られる場所を巡る一考察」押見皓介(『常民文化』45, 2022) [研究論文]洒落怖で語られる場所を数量的・類型的に検討し、八尺様と田舎型ネット怪談の位置を論じる大学紀要論文。
  8. 『ネットロア―ウェブ時代の「ハナシ」の伝承』伊藤龍平(青弓社, 2016) [研究書]ウェブ上の怪談が文字、音声、動画へと媒体を移りながら伝承される過程を扱う研究書。八尺様の受容史を考える基礎資料。
  9. 『裏世界ピクニック5 八尺様リバイバル』宮澤伊織(早川書房, 2020) [小説・受容資料]副題に「八尺様リバイバル」を掲げ、同じシリーズで八尺様を再登場させた小説第5巻。
  10. テレビアニメ『裏世界ピクニック』第2話「八尺様サバイバル」『裏世界ピクニック』製作委員会(テレビアニメ『裏世界ピクニック』公式サイト, 2021) [アニメ・受容資料]八尺様を題名に掲げたテレビアニメ第2話の公式エピソード情報。

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